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Llaman a la puerta

Críticas

«Llaman a la puerta», entretenida cinta de terror de M. Night Shyamalan

Así como la pequeña Wen captura saltamontes en su tarro de cristal para estudiarlos al comienzo de «Llaman a la puerta» (Knock at the cabin), los padres (adoptivos) de esta inocente niña van a ser encerrados para convertirse en los inesperados protagonistas de una macabra situación que sacará a la luz sus creencias más profundas, un juicio de tintes bíblicos revelado por parte de cuatro desconocidos que aparecen ante la puerta de su cabaña en el bosque durante lo que en principio iban a ser unas plácidas vacaciones. Según estos cuatro extraños de aspecto amenazador pero trato sorprendentemente educado e incluso suplicante, esta familia ha sido elegida y el destino de la humanidad está en sus manos: deberán sacrificar por voluntad propia a uno de sus miembros si quieren evitar que se desencadene el apocalipsis. El tiempo se acaba para tomar una decisión imposible: ¿elegirán salvar a su familia o salvar al mundo?

Basado en la novela «La cabaña del fin del mundo» de Paul Tremblay, el nuevo thriller de misterio de M. Night Shyamalan resulta un entretenido pasatiempo especialmente dirigido a los amantes del género fantástico. Nada más, pero tampoco nada menos, sobre todo en estos tiempos en los que resulta tan difícil encontrarse con una película comercial que esté bien realizada, nos haga realmente pasar un buen rato y no se alargue por encima de las dos horas de duración. Y aunque esto no sea mucho decir, significa el mejor papel hasta ahora en el cine por parte de Dave Bautista (conocido por la saga «Guardianes de la Galaxia») y el resto de intérpretes también hacen un trabajo ejemplar, incluyendo a Rupert Grint (conocido por la saga «Harry Potter»).

Las obras maestras de Shyamalan quedan ya muy lejos, pero al director de «El sexto sentido» (1999), «El protegido» (2000), «Señales» (2002) y «El bosque» (2004) no se le ha olvidado rodar y generar tensión, aunque sus nuevas tramas, personajes, guiones y atmósferas hayan perdido la brillantez de aquellos títulos. «La joven del agua» (2006) y «El incidente» (2008) eran obras menores pero todavía con encanto aun a pesar de las malas críticas, pero las desastrosas «Airbender: El último guerrero» (2010) y «After Earth» (2013), dos superproducciones de más de 100 millones de dólares de presupuesto que fracasaron estrepitosamente en la taquilla, marcaron un potente declive del que comenzó a salir posteriormente con «La visita» (2015), una propuesta mucho más modesta que, a pesar de todos sus defectos, le ayudó a volver a su camino. Tras ella, el retorno al universo de «El protegido» con «Múltiple» (2016) y «Glass» (2019) tampoco le fue mal, confirmando así su retorno a la producción de películas de bajo coste que funcionan bien entre el público, aunque era ya evidente que al genial director se le había acabado la magia y tiraba de oficio, mucho oficio, para dedicarse «sencillamente» a crear sugerentes productos de entretenimiento para el cine, largometrajes que parecen episodios extendidos de la serie «En los límites de la realidad». El siguiente ejemplo fue «Tiempo» (2021).

Ahora llega a las carteleras «Llaman a la puerta» y seguimos comprando la fórmula con gusto. Shyamalan ha cambiado por completo toda la segunda mitad y también el final del relato de esta película respecto a la novela, con el propósito, según él, de darle mayor «profundidad» y, obviamente, de hacerla suya. No importa en absoluto esta escasa fidelidad, porque el material original tampoco pasa de ser un best seller de consumo rápido y un enésimo refrito de la historia bíblica de Abraham actualizada a nuestros tiempos, incluyendo a una pareja gay como protagonistas de la elección que debe salvar al mundo o no. A nivel argumental, esto último, lejos de ser forzado, aporta las reflexiones más interesantes tanto del libro como de la película, porque nos recuerda a todos los demás que el destino del mundo también depende de aquellos a quienes llamamos «diferentes» y de su capacidad para sacrificarse por los otros. «Que alguien nos salve de las personas normales», escribe Paul Tremblay, recordándonos también que cada uno de nosotros somos, de un modo u otro, diferentes y especiales.

Para los amantes del entretenimiento de calidad, de las escenografías teatrales, de las tramas sobrenaturales y de las películas de misterio con finales trascendentales, «Llaman a la puerta» puede ser una opción moderadamente recomendable para pasar un buen rato en el cine. No llega al nivel de la similar y fantástica comedia de terror apocalíptico «La cabaña en el bosque» (Drew Goddard, 2011), pero vale la pena verla y, sobre todo, nos permite seguir disfrutando de un Shyamalan que siempre es capaz de contar historias universales desde lugares muy pequeños y que cualquier día nos puede volver a entregar otro futuro peliculón repleto de enigmas y sorpresas. Ese día lo agradecerán todos los amantes del género fantástico y los espectadores con ganas de dejarse llevar por el asombro y la fascinación de ver creíble lo increíble.

Valoración: 7/10.

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