La conocida obra maestra de Ray Bradbury, «Fahrenheit 451», publicada por primera vez en 1953, sigue estando plenamente vigente y siempre será una de las grandes favoritas de los amantes del cine, la literatura y la ciencia-ficción. A partir de ella surgió la estupenda adaptación a la gran pantalla que el magnífico cineasta grancés François Truffaut dirigió en 1966, con Oskar Werner y Julie Christie como protagonistas. Ha habido otras versiones, como la que Ramin Bahrani dirigió en 2018 con Michael B. Jordan y Michael Shannon como principales estrellas, pero están muy lejos de la calidad y el carisma de la adaptación de Truffaut.
Ray Bradbury, el inolvidable escritor estadounidense, uno de los grandes maestros de la ciencia-ficción literaria, fue autor también de más novelas como «El vino del estío», «La feria de las tinieblas», «El árbol de las brujas» y «El verano de la despedida», entre otras, pero junto a «Fahrenheit 451», sus obras más famosas son sus recopilaciones de cuentos «Crónicas marcianas», «El hombre ilustrado» y «Fantasmas de lo nuevo», entre otras.
Como anécdota, el edificio Bradbury, en homenaje al escritor, es uno de los principales escenarios de otra icónica película, «Blade runner», dirigida por Ridley Scott en 1982 y basada, a su vez, en otra joya del género, la novela «¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?» del también escritor estadounidense Philip K. Dick, otro de los grandes maestros de la ciencia-ficción.
«Fahrenheit 451» comienza con una cita del escritor español Juan Ramón Jiménez —«Si os dan papel pautado, escribid por el otro lado»— y sus páginas están plagadas de reflexiones de Bradbury tan brillantes como las siguientes:
Citas del libro
«Si no quieres que un hombre se sienta políticamente desgraciado, no le enseñes dos aspectos de una misma cuestión, para preocuparle; enséñale sólo uno. O, mejor aún, no le des ninguno».
«No les des ninguna materia delicada como Filosofía o la Sociología para que empiecen a atar cabos. Por ese camino, se encuentra la melancolía».
«No hablo de cosas, señor. Hablo del significado de las cosas».
«Tenemos todo lo necesario para ser felices, pero no lo somos».
«Y no espere ser salvado por ninguna cosa, persona, máquina o biblioteca. Realice su propia labor salvadora, y si se ahoga, muera, por lo menos, sabiendo que se dirigía a la playa».
«Los que no construyen deben destruir».
«Y yo andaba por ahí haciendo una cosa y sintiendo otra».
«Todos nosotros tenemos memorias fotográficas, pero nos pasamos la vida entera aprendiendo a olvidar cosas que en realidad están dentro».
«Y cuando la guerra haya terminado, algún día, los libros podrán ser escritos de nuevo. La gente será convocada una por una, para que recite lo que sabe, y lo imprimiremos hasta que llegue otra Era de Oscuridad, en la que, quizá, debamos repetir toda la operación. Pero esto es lo maravilloso del hombre: nunca se desalienta o disgusta lo suficiente para abandonar algo que debe hacer, porque sabe que es importante y que merece la pena serlo».