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Películas

«El nombre de la rosa», las adaptaciones de Umberto Eco

El filósofo y escritor italiano Umberco Eco publicó en 1980 su primera novela: «El nombre de la rosa». Por entonces, el autor sólo era conocido en ámbitos académicos, pero para su sorpresa, a pesar de que podía resultar una lectura demasiado intelectual y compleja para el gran público, el libro se convirtió en un gran éxito de ventas. Esta historia detectivesca de crímenes ambientada en la época medieval e inspirada en las novelas de Sherlock Holmes escritas por Arthur Conan Doyle, mezclaba de manera muy inteligente y entretenida el misterio gótico, la intriga eclesiástica y el thriller histórico, lo que acabó conquistando a la crítica y al público, cosechando así lectores de toda condición, desde los más noveles a los más eruditos.

En 1986, el director francés Jean-Jacques Annaud, que había alcanzado notoriedad gracias a su anterior película, «En busca del fuego» (1981), estrenó su adaptación cinematográfica, una coproducción entre Alemania, Italia y Francia cuyo gran éxito acabó por disparar aún más las ventas del libro, que actualmente sobrepasa los 50 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, convirtiéndose en una de las novelas en italiano más vendidas de todos los tiempos.

Portadas de varias ediciones de la novela «El nombre de la rosa» de Umberto Eco.

A día de hoy no imaginamos a otro Guillermo de Baskerville distinto a Sean Connery, pero lo cierto es que se trató del último actor en ser considerado para el papel, puesto que el director y los productores intentaron contratar primero a otros actores de renombre como Robert De Niro, Jack Nicholson, Michael Caine, Marlon Brando y Paul Newman. En aquel entonces, Sean Connery no estaba bien considerado en la industria, puesto que, a pesar de haber protagonizado magníficas películas como «Un puente lejano» (1977), «Robin y Marian» (1976), «El hombre que pudo reinar» (1975), «El viento y el león» (1975) o «Marnie la ladrona» (1964), se le consideraba encasillado en su papel de James Bond, el único que parecía generarle éxitos mientras que sus demás películas fallaban en la taquilla. Sin embargo, su empeño en conseguir este papel y la formidable prueba de casting que realizó, terminaron por convencer a Jean-Jacques Annaud de que era el indicado.

En el reparto le acompañaron Christian Slater (Adso de Melk), F. Murray Abraham (Bernardo Gui), Ron Perlman (Salvatore), Feodor Chaliapin Jr. (Jorge de Burgos), Valentina Vargas (la chica), Elya Baskin (Severinus), Michael Lonsdale (abad), Volker Prechtel (Malachia) y William Hickey (Ubertino de Casale), entre otros.

En el apartado técnico, Jean-Jacques Annaud se rodeó de un equipo formidable que luego sería reconocido por muchos otros títulos importantes: James Horner (compositor de las bandas sonoras de «Braveheart» y «Titanic»), Tonino Delli Colli (director de fotografía de «La vida es bella») y Dante Ferretti (diseñador de producción de «La edad de la inocencia», «El aviador», «Gangs of New York» y «Entrevista con el vampiro»), Jane Seitz (montadora de «La historia interminable») y Gabriella Pescucci (diseñadora de vestuario de «Los miserables», «Charlie y la fábrica de chocolate» y «Ágora»), entre otros. Y del difícil reto de elaborar el guion se encargaron Andrew Birkin, Gérard Brach, Howard Franklin y Alain Godard.

Cartel y foto de la serie «El nombre de la rosa» (2019).

Posteriormente, en 2019 se estrenó una nueva adaptación del libro, esta vez en formato de serie, dirigida por Giacomo Battiato, con una temporada compuesta por 8 episodios de aproximadamente 50 minutos cada uno, que actualmente puede verse en Movistar+ y que tiene a John Turturro y Rupert Everett como principales protagonistas. Una producción de éxito que se vendió a 132 países, convirtiéndose en la segunda serie italiana más vendida después de «Gomorra».

Volviendo a la película de 1986, cabe mencionar la curiosidad de que Umberto Eco se disgustó notablemente cuando supo que Sean Connery sería el protagonista y que tampoco aceptó de buen grado los cambios introducidos en el guion, incluyendo además un final «feliz» muy diferente al de la novela; de ahí que jamás aceptase vender los derechos para el cine de su siguiente novela, «El péndulo de Foucault», publicada en 1988.

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