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Ámsterdam película

Críticas

«Ámsterdam», el triángulo de Christian Bale, Margot Robbie y J.D. Washington

No es «Casablanca», pero la nueva película de David O. Russell tiene un aire al gran clásico de Michael Curtiz. Salvando las distancias, el director de títulos como «La gran estafa americana» (2013), «El lado bueno de las cosas» (2012), «The fighter» (2010) y «Tres reyes» (1999) vuelve a componer una compleja historia donde la lealtad, la amistad y el amor luchan por prevalecer en medio de un mundo devastado por la guerra entre naciones.

Christian Bale, actor que ganó precisamente el único Oscar que tiene —hasta el momento— por su papel en «The fighter», produce, protagoniza y lidera con solvencia el espectacular elenco de «Ámsterdam» dando vida a un entrañable personaje para el que ha vuelto a transformarse gracias a una fabulosa interpretación y caracterización, y que bien podría valerle su segunda estatuilla.

Le acompañan en el reparto Margot Robbie, John David Washington, Rami Malek, Robert de Niro, Chris Rock, Anya Taylor-Joy, Zoe Saldana, Mike Myers, Michael Shannon, Timothy Olyphant, Andrea Riseborough, Taylor Swift, Matthias Schoenaerts y Alessandro Nivola para recrear una trama que mezcla ficción y hechos reales para contarnos una de las historias más surrealistas y a la vez espeluznantes de los Estados Unidos, ocurrida en los años 30 del siglo pasado: cómo tres amigos consiguieron desmontar un complot de poderosos empresarios para promover la idea de colocar en la Casa Blanca a un dictador en línea con las tesis fascistas que un tal Adolf Hitler estaba imponiendo con éxito en Alemania por aquel entonces.

Cuando el mundo aún andaba recuperándose de la Primera Guerra Mundial y nadie pensaba que «la guerra que iba a acabar con todas las guerras» pudiera tener años después una continuación todavía más terrible, el espíritu y los valores que representan los tres personajes principales de «Ámsterdam», cada uno con sus propias cicatrices, iluminan la pantalla en contraste con la oscuridad de los acontecimientos que les rodean: el médico que socorre a los necesitados, la mujer que recicla cada objeto en arte y el negro que lucha por los derechos de su raza, sirven a David O. Russell para dirigir una oda a la importancia del ciudadano medio y sus valores frente a la ambición desmedida y la corrupción de los poderosos que conducen a las naciones al sufrimiento y la guerra. Una película que sirve para recordarnos que la libertad se gana con cada comportamiento individual, porque siempre hay quienes conspiran para arrebatárnosla.

Sin duda, «Ámsterdam» es uno de los estrenos de obligado visionado esta temporada para cualquier amante del cine y cosechará un buen número de nominaciones a los Oscar, incluyendo seguramente dirección, guion, intérpretes, fotografía, montaje, diseño de producción, música, vestuario, maquillaje y peluquería, etc. No obstante, como ya ocurría con anteriores títulos del director, los mimbres parecen mejores que el conjunto, de modo que la historia es muy atractiva, los actores y actrices están fantásticos, la ambientación es impecable y, en definitiva, estamos antes una gran producción que merece —y mucho— la pena verse gracias a un equipo técnico y artístico de primera línea, pero le falta una buena dosis de ingenio en la narración, porque David O. Russell ha demostrado de sobra que tiene muchísimo oficio y que incluso es un talentoso artesano, pero eso no basta para ser un artista brillante, que es ese plus que media entre las buenas —e incluso grandes— películas y las obras maestras.

Nos quedamos con lo mejor que tiene «Ámsterdam», con esa deliciosa química entre tres intérpretes y tres personajes para el recuerdo, porque su lealtad, amistad y amor representan lo que hace falta para construir un mundo mejor. Bienvenida sea cada película que nos lo recuerde.

Valoración: 7/10.

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