CRÍTICA
por Joaquín R.
Fernández
Puntuación:
6
Banda Sonora Original: *****
Reconozco que siempre me han
gustado, en general, las películas de John
Carpenter. Unas son mejores y otras peores,
como es lógico, pero al menos se nota que es un
director cuyo objetivo primordial es entretener
al público, que para eso paga la entrada,
alquila o compra el video, o sufre los anuncios
en la televisión. Ahora bien, no soy de ésos
que supeditan la bondad de la obra de Carpenter a
sus postulados ideológicos, error en el que caen
la mayoría de los críticos cinematográficos de
hoy en día; no les importa si una película es
un auténtico aburrimiento, a ellos sólo les
interesa que los autores del filme comulguen con
sus ideas, que parece no son las de la evasión.
Y con Vampiros de John Carpenter ha vuelto a
suceder lo mismo, pues muchos han sido los que la
han encumbrado aún sabiendo que sólo se trata
de un digno entretenimiento vacío de
contenido, por mucho que ellos lo
intenten buscar. ¿Que existe una crítica a la
Iglesia? Pues sí, la habrá, pero tampoco es
para tanto. Es más, pienso que la presencia de
tanto sacerdote se debe sobre todo a las
exigencias históricas del guión. Ahora bien,
que Carpenter nos presente a unos curas un tanto
alejados de la habitual imagen que siempre se nos
ofrece de ellos no hay que entenderlo como un
despiadado ataque hacia el mundo eclesiástico.
Por ello, y como sucedía en Mars
Attacks!, no hay para tanto. La
verdadera crítica inteligente es aquélla que
surge de la palabra meditada o de una imagen
sutilmente introducida en un conjunto que se
presume "casto". Pero en fin, se trata
tan sólo de una opinión, y tan respetable es la
mía como la de los que comparten otro punto de
vista respecto a los trabajos de Carpenter.
Volviendo
al filme (que tampoco es de terror, no nos
engañemos), comentar que está bien
resuelto (a pesar de que se perciben las
limitaciones de un presupuesto no excesivamente
holgado) y que posee unos eficaces
efectos de maquillaje y sonoros. No es que me
apasione mucho la visión de unos vampiros más
animales que hombres (sólo al final nos
percatamos de que sí saben hablar, al menos
uno), y desde luego prefiero que tengan dudas
acerca de su proceder y el porqué de su
existencia (algo que, en cierta manera, el propio
personaje interpretado por James Woods
rechaza en un momento de la
película), pero hay que aceptar que ésta es una
forma tan legítima de representarlos como
cualquier otra. Tal vez el apunte más positivo
del guión es aquél que vincula a los cazadores
de vampiros con la Iglesia (que les paga por sus
servicios), y el más negativo lo encontramos en
la existencia de un típico traidor.
Los
intérpretes están todos muy correctos,
y me encantó la presencia imponente de Thomas Ian
Griffith, que además va vestido de tal
manera que su personaje adquiere aún mayor
dignidad de la que cabía esperar.
Por
último, John Carpenter compone nuevamente la
música de una de sus películas, creando una
banda sonora que más parece sacada de un
telefilm que de una verdadera película.
Con la presencia atosigante de unas guitarras y
de sintetizadores baratos, Carpenter se equivoca
en bastantes ocasiones, creando una partitura
errática con respecto a las imágenes que nos
muestra. En fin, esperemos que algún día tenga
el dinero suficiente como para contratar a un
buen compositor y a una espectacular orquesta.
Imágenes
de Vampiros de John Carpenter - Copyright © 1998
Film Office, JVC Entertainment, Largo
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Productions. Todos los derechos reservados.
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