CRÍTICA por Cinencanto:
En ocasiones, cuando veo alguna
película "basada en hechos de la vida
real", me gusta recordar la película "Zelig" de Woody Allen. En ella,
cerca del final, se exhiben fragmentos de una
ficticia película basada en el protagonista de
la cinta. En esos fragmentos vemos a Zelig
representado por un apuesto actor, completamente
diferente de la apariencia "real" de la
persona; lo mismo pasa con su doctora y, para
pronto, con todos los personajes de esa película
dentro de la película.
Me gusta recordar esto porque cuando la
pátina de Hollywood se deposita sobre cualquier
propiedad "real", la cubre hasta
convertirla en un espectáculo visual que sólo
vagamente recuerda los hechos o a las personas
que lo inspiraron.
Durante las dos horas de "Inocencia
Interrumpida" no puede apartar este
pensamiento de mi mente. La
película narra la "verídica" historia
de Susanna Kaysen, quien a fines de los sesentas
pasó dieciocho meses en una institución mental,
debido a desajustes emocionales que la hacían
sentirse fuera de lugar en la sociedad normal.
Durante su estadía, como es de esperarse, conoce
a otros internos que la harán cuestionarse sobre
su propio estado mental, así como el concepto
mismo de insanidad, con todas sus consecuencias.
Creo que la película realmente trata de mirar y
analizar fríamente esta compleja experiencia,
pero a la vez no puede evitar caer en la
glamorización de ese entorno, lo que finalmente
echa por tierra cualquier noción de realismo.
Esto desfortunadamente nos deja con una especie
de "Atrapado sin
salida" puesto en escena por una
compañía de teatro de preparatoria.
Los temas que se tratan son ciertamente
profundos, pero el modo de tratarlos, casi a
nivel de "sitcom" televisivo
norteamericano, es tan ligero que sugiere que
todo sale bien si nos aceptamos a nosotros mismos
y aprendemos a querer. Para este punto yo estaba
esperando las risas enlatadas en cualquier
momento.
Los personajes son tan burdos que caen en
la caricatura. Winona
Ryder es la artista atormentada por su
desencanto con el mundo; Angelina
Jolie es la psicópata peligrosa, aunque
el mayor peligro que se percibe es que habla muy
fuerte y abre mucho los ojos; Clea DuVall es la adorable
mentirosa patológica que vive en un mundo de
fantasía basado en la serie de libros de Oz; y
así, cada personaje tiene su simpática
característica que lo hará útil en algún
momento determinado de la historia.
Winona Ryder era una buena actriz, y supongo que
lo sigue siendo, al menos desde el punto de vista
de la técnica del oficio; pero ese fuego
interior que mostró en "Heathers",
"Beetlejuice"
y "Mermaids"
se fue junto con su adolescencia. Ahora, su
insistencia en trabajar junto a mejores actrices
que ella (como Sigourney
Weaver en "Alien:
Resurrection" o el elenco completo de
"How to Make an
American Quilt") sólo hace más
patente su falta de pasión. Desde luego puede
llorar y gritar y reir, y competentemente mostrar
el arco emocional de su personaje, pero no se
siente la convicción de antaño.
Por otro lado, Angelina Jolie, aún con un papel
tan pobre como el que tiene en esta cinta,
destaca, si no por su talento (no porque no lo
tenga, sino porque su personaje es tan
unidimensional), al menos por su gran carisma y
presencia escénica.
Incluso Whoopie Goldberg,
que es una gran actriz con el papel correcto, es
desperdiciada en el consabido rol de
enfermera/madre postiza para las adorables
internas del hospital.
Creo que con un enfoque menos glamoroso y
en verdad realista, esta podría haber sido una
poderosa película que aprovechara esta
época más permisiva para ilustrar la realidad
de estas situaciones. En cambio, es una buena
adición al curriculum de varias actrices
jóvenes y un duelo de actuación que acaba antes
de empezar. Al final me interesaba más el
destino del gato mascota que el de los personajes
humanos.
Calificación:
5

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