
Ampliar
cartel |
Dirección: Iain
Softley.
Países: USA, Alemania.
Año: 2001.
Duración: 120 min.
Interpretación: Kevin
Spacey (Prot), Jeff Bridges (Dr. Mark Powell),
Mary McCormack (Rachel Powell), Alfre Woodard
(Dr. Claudia Villars), David Patrick Kelly
(Howie), Saul Williams (Ernie), Peter Gerety
(Sal), Celia Weston (Sra. Archer), Ajay Naidu
(Dr. Chakraborty), Tracy Vilar (Maria), Melanee
Murray (Bess).
Guión: Charles
Leavitt; basado en la novela de Gene Brewer.
Producción: Lawrence
Gordon, Lloyd Levin y Robert Ecolesberry.
Música: Edward
Shearmur.
Fotografía: John Mathieson.
Montaje: Craig
McKay.
Diseño de producción: John
Beard.
Dirección artística: Alec
Hammond.
Vestuario: Louise
Mingenbach.
Decorados: Cheryl
Carasik y Ellen Christiansen. |
CRÍTICA
Joaquín
R. Fernández
Puntuación:
6 /
10
Banda Sonora Original: *****
Hay ideas
que, al escucharlas, atraen de inmediato al
oyente. Se trata de puntos de partida seductores,
si bien luego pueden fluir por diversos arroyos
que tal vez no conduzcan a una mar adecuada. Eso
es lo que sucede con K-Pax. Un Universo
Aparte; su comienzo es magnífico,
con un planteamiento atractivo e interesante,
pero luego todas sus brillantes premisas se
diluyen, dejando a la concurrencia con
un sabor de boca agridulce.
Al
principio, el filme juega con la ambigüedad,
provocando con ello la sonrisa cómplice del
espectador. Prot, que afirma ser de otro planeta,
da muestras de ser un tipo inteligente que no se
deja torear por un psiquiatra un tanto cansado de
la rutina. A través de sus palabras se nos
descubre la verdadera importancia de la vida, que
no es otra cosa que aquello que siempre nos rodea
pero nunca tenemos tiempo a observar. La
perplejidad del doctor Mark Powell, de sus
compañeros de trabajo y de los otros internos
del hospital pronto se traslada al público
(atención a la fabulosa escena en el
planetario). Sin duda, Prot es un individuo
peculiar que esconde algún enigma en su
interior.
Desgraciadamente,
la trama se vuelve menos consistente en la
segunda mitad del metraje. Cierto que ya antes se
visualizan pasajes mal llevados e incluso
prescindibles de tan trillados (la relación de
Powell con su familia), pero lo que sucede a
continuación es un viaje hacia las ansiadas
respuestas que, sinceramente, no resulta
convincente. Así, las sesiones de hipnosis se
hacen un tanto aburridas (aunque algunas de ellas
sirven para que el señor Kevin
Spacey se luzca), y, cuando las
incógnitas se desvelan por completo, a uno se le
queda cara de tonto al darse cuenta de la burda
manipulación a la que ha sido sometido.
En este sentido, el filme me recuerda a Mirada
de Ángel, aunque, por suerte, K-Pax.
Un Universo Aparte posee más alicientes que
aquel culebrón de Luis Mandoki.
En fin, no
es ésta una mala película, y creo que se
disfruta bastante bien, pero da pena comprobar
cómo no cubre todas las expectativas creadas
tras leer su apetecible argumento y visionar sus
rutilantes primeros sesenta minutos.
Edward
Shearmur, que ya colaboró con Iain
Softley en Las Alas de la Paloma y Hackers.
Piratas Informáticos, es un
compositor al que últimamente se le asignan
trabajos bastante importantes. En K-Pax. Un
Universo Aparte no ofrece nada nuevo, aunque
hay momentos en los que su música
desprende una agradable magia. Se trata de una
partitura minimalista que, siguiendo las
pautas marcadas por Thomas Newman en American
Beauty, se desarrolla con la única
intención de ser disfrutada, casi toda ella,
dentro del filme para la que se ha compuesto.
Reseñar dos fragmentos realmente bellos de la
obra: las notas que oímos cuando Prot traza la
órbita del sistema en el que, supuestamente,
habita, y las de la aparición del pájaro azul.
Imágenes
de K-Pax - Copyright © 2001 Universal Pictures,
IMF, Intermedia Films y Lawrence Gordon
Productions. Todos los derechos reservados.
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