CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Desde el
mismo día en que se anunció este proyecto, sus creadores nos lo
vendieron como la película que en verdad haría justicia a las
tan denostadas adaptaciones de videojuegos que, a pesar de
fracasar con más frecuencia de la deseada en la taquilla,
prosiguen asaltando las carteleras de medio mundo. "Silent Hill"
es un largometraje que quiere respetar a toda costa el espíritu
de la obra original, requisito indispensable de los dirigentes
de Konami para venderle los derechos de una de sus más preciadas
joyas al realizador de "El
pacto de los lobos". Salvado el mayor obstáculo,
pocos podíamos pensar que, al final de tan largo trayecto, nos
tendríamos que conformar con un título tan ramplón y
prescindible
como el que es objeto de esta reseña.
Tomando diversos elementos de los juegos que hasta el momento se han
lanzado al mercado de esta jugosa franquicia,
Christophe Gans y
Roger Avary construyen una
historia carente de interés en la que un matrimonio se muestra
preocupado por el comportamiento de su hija, quien en
sueños no cesa de pronunciar las palabras «Silent Hill». Rose,
la madre, descubre que detrás de esas letras se halla un pueblo
de Virginia Oeste, de ahí que se lleve a la niña en coche hasta
dicha localidad, y ello a pesar de que Christopher, el padre, no
está de acuerdo con semejante decisión.
Lo que observamos a continuación es una serie de acontecimientos
deslavazados y sin demasiado sentido, apareciendo en escena
personajes que se han incorporado al relato de manera forzada,
caso de Cybil, la agente de policía, y mostrándosenos pasajes de
supuesto terror que se alargan en exceso, transcurriendo la
mayoría de ellos en una temible
oscuridad. El desesperado intento de contentar a los aficionados
de este videojuego, añadiendo criaturas, lugares y
circunstancias que les sean conocidos, propicia que "Silent
Hill" se convierta en un auténtico fracaso como película.
Poseedora de una
desmedida duración, la cinta es lenta, aburrida y tediosa,
exponiéndonos una trama sencilla que, utilizando la confusión,
se nos intenta vender como compleja.
El filme tampoco es una maravilla desde un punto de vista técnico,
acomodándose el director a algunos de los recursos que tan bien
funcionaban en el videojuego pero que resultan un tanto forzados
dentro del largometraje (el abuso de la luz de una linterna
en los ambientes sombríos o el empleo de determinados ángulos de
cámara, por ejemplo). Lo más reseñable es la recreación del
pueblo en el que transcurre la acción, cubierto por una perenne
y asfixiante niebla. La banda sonora se limita a recoger algunos
de los temas compuestos en su momento por Akira Yamaoka que,
para ser verdad, nunca me han llamado la atención, siendo aquí
adaptados por Jeff Danna.
Ante tamaño panorama, causa sorpresa la tenacidad de la mayoría del
reparto, exhibiendo sus integrantes una gran profesionalidad en
la difícil tarea de construir sus anodinos personajes, sobre
todo Radha Mitchell y un
Sean Bean que, a pesar de su
pequeño e innecesario papel, hasta en un producto de estas
características vuelve a dar muestras de lo buen actor que es.
Sin embargo, son pequeños detalles que no pueden ocultar la
mediocridad de un largometraje rutinario, cansino y que incluso
provoca que sintamos cierta pereza a la hora de concluir su
visionado, puesto que nos importa bien poco lo que les suceda a
los protagonistas.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "Silent Hill" - Copyright © 2006 Silent
Hill DCP, Davis Films y Konami Corporation. Distribuida en
España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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