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Dirección: Simon
West.
Paises: Reino Unido / USA.
Año: 2001.
Interpretación: Angelina
Jolie (Lara Croft), Daniel Craig (Alex Marrs),
Leslie Phillips (Wilson), Mark Collie (Larson),
Jon Voight (lord Croft), Rachel Appleton (Lara de
pequeña), Iain Glen (Manfred Powell), Julian
Rhind-Tutt (Pimms), Noah Taylor (Bryce).
Guión: Simon
West, John Zinman y Patrick Massett.
Producción: Lawrence
Gordon, Lloyd Kevin y Colin Wilson.
Música: Graeme
Revell.
Fotografía: Peter Menzies Jr.
Montaje: Glen
Scantlebury.
Diseño de producción: Kirk M.
Petruccelli.
Dirección artística: John
Fenner, David Lee, Leslie Tomkins y Su Whitaker.
Vestuario: Lindy
Hemming.
Decorados: Sonja
Klaus.
Dirección de producción: Chris
Kenny. |
CRÍTICA
por
Pablo
del Moral (Cinencanto)
Los famosos
ejecutivos hollywoodenses tienen tanto miedo de
la innovación que parecen pasar la mitad de la
vida (o al menos del efímero tiempo que
conservan su trabajo) buscando proyectos
reciclables, como nostálgicos programas de
televisión, libros populares, comics y,
recientemente, videojuegos. La razón de esto es
evidente. Entre más conocido sea el material,
más fácil es publicitarlo, pues tiene ya una
base de aficionados establecida, lo que en cierto
modo representa una audiencia garantizada. Es
mucho más difícil vender un producto
desconocido (digamos, una película como "Gattaca") que uno
conocido (como, por ejemplo, la próxima cinta de
"Scooby Doo"), que ya
está presente en la mente del público objetivo.
En esta ocasión es el turno de los videojuegos
para fungir como donadores de conceptos, y el
resultado es una mediocre cinta de
acción, en la que la plana dirección mina los
esfuerzos de un buen equipo técnico.
En "Tomb Raider" conocemos
a Lady Lara Croft, una Indiana Jones femenina,
con mucha "actitud" y valor para
enfrentar las tensas y difíciles situaciones de
la arqueología contemporánea... como robots
asesinos y estatuas vivas. Lo que sea. El padre
de la muchacha dejó en su mansión ciertas
pistas que sugieren la existencia de un mágico
triángulo, que utilizado en el lugar geográfico
correcto y bajo condiciones astronómicas
apropiadas, otorgarán a quien lo sepa usar el
poder de controlar el tiempo mismo. Pero el
siniestro culto de los Illuminati (Robert
Anton Wilson, ¡¿dónde estás?!) también
pretende apoderarse del mágico objeto, para lo
cual envían a su propio arqueólogo, tan tenaz e
ingenioso como Lara, pero mucho más ambicioso.
Así empieza la búsqueda global de las piezas
del triángulo, lo que nos llevará junto con los
personajes a presenciar hechos increíbles y
efectos especiales de muy variable calidad.
Estoy de
acuerdo en que el videojuego de "Tomb
Raider" (en todas sus encarnaciones) es una
mera excusa para echar balazos y contemplar el
trasero virtual de Lara Croft (en lo particular
prefiero el impersonal estilo de los videojuegos
en primera persona, como en la venerable serie de
"Quake"). Las historias que mueven
dichos juegos son débiles intentos por
racionalizar la necesidad de usar tantas armas
como sea posible en escenarios llenos de focos de
colores, zombificados adversarios y "lens
flare" por carretadas. Pero el que
el material de origen sea narrativamente
ineficiente no es excusa para que la película lo
sea. Cierto, los escritores del guión
pretenden dar cierta relevancia emocional a la
acción, dando a Lara como motivación la
búsqueda de su desaparecido padre, pero al final
parece ser una mera excusa y no una válida
razón. Los personajes secundarios son bastante
anónimos (incluso el gran Chris
Barrie, un plus para fans de "Red
Dwarf"), y los villanos burdos y aburridos. Las
secuencias de acción están bien orquestadas,
pero la torpe edición arruina la coreografía e
imaginación de dichas secuencias. Casi
toda la acción en la película está
fotografiada en close-up, de tal forma que no se
percibe claramente lo que está pasando. Tal vez
hubiera convenido un balance de tomas abiertas
para establecer las acciones, y acercamientos
para acentuar los golpes y detalles. Lástima que
la actual obsesión por los cortes rápidos y
barridos innecesarios destruyan lo árduamente
elaborado por los equipos de acróbatas.
Otro punto
malo de la película en mi opinión (y me da un
poco de pena decirlo) son los obviamente falsos
pechos de Angelina Jolie. Son
ridículamente grandes, grotescamente rígidos y
fueron para mí un recordatorio constante de la
artificialidad general de la película. Si Jolie
no tenía la figura adecuada para el papel, que
no la hubieran contratado. Por otro lado, es una
buena actriz; entonces, ¿para qué necesitaría
esas prótesis si lo que importa es el desarrollo
del personaje?.
Para mí "Tomb Raider" fue
una desilusión. Un concepto no muy
original, pero al menos atractivo, arruinado por
un guión demasiado ligero y muy mala edición.
Hay un par de momentos muy buenos, y Jolie es
atractiva y creíble, pero la plana dirección
carece del "punch" necesario para hacer
justicia a esta adaptación de un videojuego.
Podría recomendarla únicamente a entusiastas de
los videojuegos y a fetichistas de las películas
de Russ Meyer. Para el
público en general puede parecer excesivamente
derivativa y sin chiste (pues lo es).
Calificación:
6

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