NOTAS DE
PRODUCCIÓN
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Cuando
América afrontó su propia Guerra civil en 1861,
los jóvenes que crecían en las regiones de
Kansas y Misuri se vieron obligados a hacerse
hombres prácticamente de la noche a la mañana.
La pérdida de su inocencia fue una de las
primeras y más evidentes desgracias de aquella
conflagración.
Al meditar
sobre aquella pérdida, Daniel Woodrell, oriundo
de Misuri, escribió su novela sobre la Guerra
civil en 1987: Woe to Live On (publicada por
Henry Holt and Co.). La novela tiene su origen en
una de las tres partes ("I Have Been Found
in History Books") en que se dividía una
historia corta que el propio autor escribió en
1983 y que publicó en The Missouri Review. Las
imágenes de las noticias televisivas de nuestros
días acerca de niños de otras partes del mundo
blandiendo armas automáticas le recordó a
Woodrell los jóvenes Bushwhackers (viniendo el
nombre de los lugares donde se ocultaban: en los
arbustos -Bush : arbusto en inglés-) cuyas
trayectorias personales había estudiado en la
Universidad de Kansas: "Luchaban sin normas
específicas."
Woodrell
afirma: "El periodo de la historia que
comprende la Guerra civil tiene resonancia en
Vietnam (donde Woodrell estuvo haciendo parte del
servicio militar), Bosnia y Nicaragua. Se trataba
literalmente de una lucha de vecino contra vecino
y, a menudo, incluso de familiar contra
familiar."
Dado que la
historia de su familia se sitúa en Misuri, y que
estuvo viviendo un tiempo en Kansas, Woodrell se
sintió motivado a escribir sobre la guerra de
guerrillas que asoló ambos estados en las
proximidades de la frontera que los separaba.
"La devastación fue enorme. La guerra, de
hecho, empezó antes de que se declara
oficialmente, y todavía hubo batidas de
resentidos durante más de una década después
de su culminación. No se trataba de nada
abstracto, ni de un ejército venido de un estado
lejano, se trataba de aquel chico de allá abajo
del camino," -nos explica.
En tanto
investigaba nuevamente la época, Woodrell se
sorprendió al descubrir que había hombres
negros que cabalgaron junto a bandoleros sudistas
en varias ocasiones. "Estos hombres habían
tomado efectivamente las armas por motivos de
amistad, pero una vez que la causa más
importante de la conflagración se hizo esencial
para sus vidas, se dieron cuenta de que no
estaban luchando por sus intereses en
realidad." -comenta.
Woodrell
también estaba fascinado por las contradicciones
de las experiencias de los jóvenes, o por la
ausencia de éstas últimas: "Quería
adentrarme en la humanidad de todo lo
concerniente. En aquella época, no era extraño
que un hombre fuera capitán de caballería y
hubiera participado en actos atroces ya a la edad
de 25 años, y, sin embargo, ser aún virgen.
Este concepto de permanecer en guerra durante
tres o cuatro años, y no haber besado nunca una
chica...para mi, humaniza a los pobres
muchachos."
La
humanidad de las personas ha sido siempre el
factor más importante para el director Ang Lee,
cuyas películas comprenden épocas y lugares muy
distintos pero que siempre han diseccionado con
precisión la naturaleza humana de los
personajes. Lee procuró aplicar su reconocida
capacidad como director cinematográfico para
narrar una historia en un género distinto a los
que había explorado hasta el momento. Anne
Carey, productora asociada de Cabalga con el
Diablo, había leído y disfrutado la novela de
Woodrell años atrás. Recordándola, reparó en
las grandes posibilidades que encerraba para
generar un curioso maridaje entre tema y
realizador; y le pasó un ejemplar a Lee. El
director reaccionó inmediatamente: "Podía
ver la película en mi cabeza a medida que leía
el libro. Era sobrecogedor: jóvenes haciéndose
mayores en el peor de los tiempos de la historia
de Norteamérica. Me gustó el tema de la
autoemancipación."
Ciertamente,
el material se reveló como algo distinto para un
director, y equipo de realización, siempre a la
búsqueda de un nuevo desafío cinematográfico.
James Schamus, guionista y productor de Cabalga
con el Diablo, recuerda: "Cuando estábamos
haciendo SENTIDO Y SENSIBILIDAD, la película que
dirigió Lee en 1995, hubo un momento en que Ang
se giró y me dijo ' Sabes? un día me gustaría
hacer una película en que los personajes
llevaran las uñas sucias.'. Y no se puede negar
que hay un montón de ellas en el libro de
Daniel."
Sin
embargo, las "uñas sucias" tuvieron
que esperar un poco más de tiempo, dado que el
equipo de realización de Lee, Schamus, y el
productor Ted Hope estaban ya trabajando en la
preparación de la siguiente película del
director tras SENTIDO Y SENSIBILIDAD; se trataba
de THE ICE STORM (LA TORMENTA DE HIELO, 1997).
Pero los engranajes empezaron a girar para
Cabalga con el Diablo en lo que había de
convertirse en la empresa más ambiciosa del
grupo hasta la fecha.
Aún así,
hace notar Schamus, "creo que esto es lo
importante en las películas de Ang -sin reparar
en dónde se desarrollan o el idioma que se usa-
: que hablan de personas relacionándose las unas
con las otras."
Lee
expresa: "Siempre me interesan las cosas que
cambian, el cambio de la sociedad, y cómo la
gente reacciona a la naturaleza cambiante de la
vida."
Como en
ocasiones anteriores. el productor Schamus logró
trabajar como guionista. Igual que Woodrell, cree
que todo en este mundo es motivo sobrado de
inspiración: "Vivimos un tiempo en donde
este tipo de guerra civil ocurre a diario."
Por otro
lado, Schamus confiesa que, desde un punto de
vista práctico, "aproximadamente la mitad
del trabajo del guionista consistió simplemente
en transcribir lo que Woodrell ya había
escrito." Como guionista y productor,
Schamus se mantuvo en contacto con el escritor
-una cortesía que no siempre se practica en el
proceso cinematográfico-. Woodrell admite que se
siente "realmente afortunado. Es como si un
sueño se hubiera puesta en marcha para
mí."
Pese a que
Schamus adoptó un enfoque más ceñidamente
"narrativo" que Woodrell, el primero
considera que la novela resulta a la vez
intensamente literaria y totalmente
cinematográfica en lo referido al modo en que el
autor imagina los hechos, los personajes, y el
lenguaje de la época."
El lenguaje
también fue un factor para el título de la
película, hace notar Hope: "Un ejecutivo
del estudio nos dijo: 'No me estoy gastando
millones de dólares en una película que tenga
Woe (lamento tipo Ay!) en el título.' "
Así que, considerando las distintas necesidades
del medio, la novela Woe to Live On pasó a ser
la película Cabalga con el Diablo.
Debido al
hecho de que la historia acontece en Kansas y
Misuri, no había lugar a dudas para los
realizadores en cuanto a que Cabalga con el
Diablodebía rodarse en aquellos territorios. Lee
afirma que esto era del todo necesario "para
ser fieles al espíritu de la narración de
Daniel Woodrell."
Con el
guión de Cabalga con el Diablo de Schamus (y con
todo el trabajo de postproducción del equipo
para LA TORMENTA DE HIELO) ahora finalizado, los
realizadores empezaron la preproducción
activamente. Trabajando estrechamente con Kansas
City, el Missouri Film Commission, el Kansas Film
Comission, y el Missouri State Film Commision, se
consiguieron en torno de una docena de
localizaciones a través de Kansas y Misuri.
Cabalga con el Diablo se convirtió en la mayor
producción que jamás se halla filmado en la
región.
El proyecto
ofreció una enorme cantidad de papeles para gran
número de actores; y fue inmediato el interés
que despertó en muchas de las jóvenes estrellas
emergentes de la industria -particularmente en
cuanto al papel esencial de Jake Roedel, que
Woodrell describe como alguien "joven e
impresionable. Está constantemente tratando de
saber quién es."
Sin
embargo, los realizadores tomaron partido por su
primera elección, finalmente: Tobey Maguire,
para que encarnara el joven inmigrante alemán
que se ve en medio de la conflagración bélica,
y quien ya protagonizara LA TORMENTA DE HIELO
para ellos.
Lee nos
explica: "El papel que Tobey interpreta es
el del más desvalido: puede que sea un
espectador pasivo, pero uno todavía está de su
parte. Tobey tiene un talento poco frecuente.
Cree en lo que hace, y su rostro te
arrastra."
Hope
comenta: "Tobey, tanto si es el personaje,
el actor o la persona, conserva mucha de su
inocencia, y al mismo tiempo podemos
identificarnos con él mientras va perdiendo ese
candor."
Ansioso por
trabajar nuevamente con Ang Lee, el joven actor
asumió el papel, lo que, admite, "era en
verdad todo un reto. Esto está más allá que
cualquier película que haya hecho: físicamente
exigía mucho. Tanto el guión como mi personaje
presentan una gran riqueza."
Para el
papel de Jack Bull Chiles, el hijo de un
adinerado terrateniente con plantaciones, y el
mejor amigo de Jake desde la infancia, Lee
eligió a Skeet Ulrich.
Ulrich
respondió al personaje inmediatamente: "Es
romántico, amante de la acción, sus emociones
arrasan...Iría a verlo aunque no le
encarnara!"
Schamus ve
a Ulrich como "una estrella cinematográfica
en todos los sentidos de la palabra, pero lo más
importante de todo es que es un actor, y se toma
su oficio con gran seriedad. Aporta al personaje
sentido de lo romántico, una energía muy
natural, y un innato porte aristocrático."
El actor
también aportó al personaje su simpatía por
los caballos, lo cual, ciertamente, contribuyó a
tener metidos un pie (o los dos) en el proceso de
selección del reparto. Schamus se maravilla:
"montaba y desmontaba de los caballos con la
facilidad con que se llama un taxi." Y Lee
añade: "Es un gran jinete, y resulta
imponente encima de los caballos; se desliza.
También es un gran actor."
Por su
lado, Ulrich no hace gran alarde de sus
capacidades ecuestres: "Nunca reclamaría
ser considerado un jinete", pero puntualiza
que se sintió fuertemente arrastrado por el
proyecto porque dramatiza "un momento
determinante para los Estados Unidos; además, yo
me crié en el Sur, donde aún decimos 'los
yanquis del Norte.' Mi esposa y yo vivimos en una
granja de Virginia que fue construida en
1851."
Simon Baker
procede de mucho más lejos; el actor
australiano, recientemente instalado en los
EE.UU., se sintió atraído por la perspectiva de
encarnar a un aristócrata del Sur que se ha
convertido en un Bushwhacker: "Me estimuló
la idea de tener que informarme acerca de lo que
estaba pasando históricamente en aquel entonces.
George Clyde se siente arrebatado por una imagen
romántica de él mismo como Bushwhacker que
cabalga a caballo a través de la maleza, pero en
realidad no sabe quién es."
Además de
querer dar vida a un personaje histórico muy
americano, Baker es un admirador del trabajo de
Ang Lee. El actor destaca "el nivel de
sutileza de Lee en sus otros filmes, y su
atención por el detalle. Al saber que Ang
dirigía esto, supe que no iba a centrarse en los
temas más convencionales, sino que iba a meterse
de lleno en ellos."
Un modo de
abordar los temas dramáticos convencionales fue
a través del personaje de Daniel Holt, el
esclavo liberto que lucha junto con su amigo y
anterior propietario George Clyde. Baker hace
hincapié: "George y Holt se han jurado
fidelidad. Han crecido juntos; sin embargo,
empiezan pronto a darse cuenta de que ya no
tienen mucho en común."
James
Schamus señala: "Creo que habrá un cierto
grado de sorpresa cuando el público se encuentre
con un negro luchando en el bando de los
sudistas, lo cual, aunque extraño, sucedió
realmente en varias ocasiones."
Para este
papel fundamental, los realizadores contrataron a
Jeffrey Wright, ganador de un Tony. El actor se
sumergió absolutamente en su personaje. Schamus
tomó nota de la atención que Wright
"dedicó seriamente en cuanto al lenguaje y
presencia física de alguien que hubiera estado
en el lugar de Holt. Empleó aquellos extremos
como parte de su ejercitación como actor."
Wright
puntualiza que "Holt queda atrapado en una
situación que está más allá de su control, y
acaba por actuar de acuerdo con la lealtad para
con su amigo George Clyde. A través de esa
amistad, acabará el viaje en el mismísimo ojo
del huracán. En otro orden de cosas, dado que el
personaje de Jake es un desarraigado debido a su
procedencia, y que mi personaje también lo es,
existe una afinidad implícita en esa relación.
El mismo
Holt, hombre de pocas palabras, resulta alguien
lacónico durante una buena parte de la
película: "El personaje de Holt habría
tenido que vigilar cuidadosamente cada una de las
palabras que pronunciaba" en la situación
dramatizada de la película, opina Schamus. Sin
embargo, es entonces que cuando empieza a hacerse
notar como uno de los personajes principales.
"Es el cohéroe de la película cuando ésta
toca a su final" - informa Schamus.
Durante el
proceso de elaboración del guión, Schamus se
dio cuenta de que "el habla de esclavo de
Holt no podía ser exageradamente diferente del
corpus lingüístico del resto de la película,
de lo contrario, hubiera podido sonar a algo
espantosamente estereotipado, sustituyendo el
contenido de sus palabras con el sonido de su
pronunciación. Jeffrey demostró ser de gran
ayuda para Ang y para mi mismo en la creación de
su personaje y del lenguaje de éste."
El último
papel por completar en cuanto a los principales
protagonistas era el femenino. Para encarnar a
Sue Lee Shelley, una llama fulgente en las vidas
de los Bushwhackers, el director de reparto Avy
Kaufman había sugerido la cantante y letrista
Jewel; pero la estrella del pop se encontraba en
plena gira mundial. No obstante, a los
realizadores les gustó la idea, y después de un
par de meses, pillaron a Jewel durante la gira.
Ang Lee
recuerda: "Me encontré con Jewel y me
impresionó al instante. Sabía que sería
arriesgado incorporar al reparto una actriz
novel, pero me gustaba la idea de introducir un
rostro nuevo. Físicamente, encajaba con el
papel. Y más importante aún: le aportaba
honestidad y ausencia de pretensiones, lo cual
concuerda mucho con su personaje. Creo que sus
primeros años criándose en Alaska y luchando
por el éxito han contribuido en el personaje con
una calidad genuina que una actriz experimentada
no hubiera podido ofrecer.
Se da la
circunstancia de que Jewel había estado buscando
un papel cinematográfico, con tal de que éste
pusiera a prueba sus capacidades: "Había
querido asegurar que mi carrera musical fuera
sólida antes de aventurarme en otros terrenos.
Creo que fui afortunada al lograr hacerme rogar
para mi primer papel; y éste era un guión muy
bueno: no es frecuente que se muestre el lado
humano de la Guerra civil norteamericana. Se
trata de un drama muy intenso, y mi papel era
todo un reto. Si no me siento suficientemente
puesta a prueba, me siento sólo medio viva. Pero
quise empezar con esto. Sue Lee es muy
inteligente, y más moderna de lo que creeríamos
que era lo normal en aquella época; algo que me
pareció fascinante.
Y añade:
"Me crié de un modo parecido al de Sue Lee.
Crecí trabajando en el campo, con mucho trabajo
físico. Siempre he sido tenaz. Pero Sue Lee es
muy sociable e intrépida, y yo soy un poco más
tímida."
Sin
embargo, Schamus cree que "Jewel es fuerte,
amable, inteligente, y muy independiente: todo lo
que es Sue Lee."
Mientras se
estaba reclutando a los actores, el trabajo de
preproducción había seguido su camino con
rapidez. Para conseguir una apariencia realista
de la época de la Guerra civil, Lee y los
productores habían reunido un equipo de
producción de primer orden. El director estaría
una vez más dirigiendo una película con unos
personajes y un tipo de historia muy distintos de
lo que tenía que ver con su infancia en Taiwan.
Igual que en su última película, se hizo
evidente la necesidad de una dedicación
continuada para expresar e iluminar una época y
lugar específicos. De igual modo que la
Inglaterra de Jane Austen (en SENTIDO Y
SENSIBILIDAD) y que los suburbios de la década
de los años 70 (en LA TORMENTA DE HIELO), esta
página a gran escala de la historia americana de
los años 60 del siglo pasado requeriría, si
cabe, mayor atención en su planificación y
trabajo duro.
Los
realizadores se esforzaron por garantizar la
máxima dedicación a los detalles. Hope precisa:
"No se trataba de verosimilitud, sino de
crear un mundo para que los actores vivieran en
él realmente."
Con objeto
de captar los trágicos y deshumanizadores
efectos que la guerra ocasionó en los jóvenes
que lucharon, se les pidió a los actores
protagonistas que estuvieran tres semanas en un
campo de entrenamiento para reclutas en donde
practicaron intensamente la equitación ('la
principal actividad de cada día' - dice
Schamus), y el manejo de armas; ensayaron,
asistieron a seminarios de historia, y
ejercitaron los dialectos. Los productores
también programaron varias comidas propias de la
época (bacon salado y galletas, entre otras
delicias culinarias)
Las
sesiones de manejo de armas consistieron
primeramente en que los actores dispararan con
cargas de fogueo, para más tarde pasar al campo
de tiro...con munición auténtica. En la
película se emplearon más de 250 reproducciones
de pistolas de pólvora explosiva propias de la
Guerra civil, y los actores acabaron por ser unos
expertos en su manejo y mantenimiento.
Baker
comenta: "Al realizar todo este
entrenamiento en comunidad, se creó un lazo
entre nosotros. Durante el tiempo de los ensayos,
Ang se sentaba con nosotros por separado, y
hablamos sobre nuestros respectivos personajes y
sobre sus distintos trayectos vitales."
Por otro
lado, se les pidió a los actores que hicieran
una serie de lecturas con objeto de ayudarles a
entender mejor el contexto histórico. Los
volúmenes indicados fueron Been In The Storm So
Long de Leon F. Litwack, erudito estudio sobre la
esclavitud, The Red Badge of Courage de Stephen
Crane, Waverly de Sir Walter Scott, novela de
caballería muy popular entre los hombres
sudistas de la época, Narrative de Frederick
Douglass, The Adventures of Huckelberry Finn de
Mark Twain, y The Devil Knows How To Ride de
Edward E. Leslie, una biografía del famoso
Buschwhacker confederado William Quantrill.
Jewel hizo
uso de sus propios instintos creativos para la
preparación de su personaje: "Cuando canto,
hallo la fuerza en una emoción. Así que, cuando
atendí el guión, sencillamente empecé a cantar
las líneas. Ello me dio la clave con respecto a
lo que le estaba pasando exactamente al
personaje. También escribí un par de canciones
desde la perspectiva de Sue Lee." Más
tarde, Jewel escribió e interpretó una canción
("What 's Simple Is True") que se
escucha durante los créditos finales de la
película, pero en el momento en que se metió de
lleno el personaje, optó por mantener en privado
las canciones que escribió durante la
preproducción.
Mientras
tanto, algunos de los actores se metieron en el
personaje por procedimientos tan extremos como
renunciar a bañarse o afeitarse, facilitándoles
esto el sentirse, y oler, como los Buschwhackers,
con toda probabilidad, se sentían y olían.
Ulrich informa: "Era algo extremadamente
desagradable; no hacía falta llegar tan
lejos."
"Afortunadamente
-dice Hope-, no tardaron mucho en darse cuenta;
nuestros actores volvieron pronto al hábito de
tomar un baño."
La
protagonista femenina disponía de mayores y más
completas facilidades para la ocasión. Cabalgar
le resultaba fácil a Jewel, puesto que había
estado montando caballos desde que tenía tres
años. "Ojalá hubiera podido cabalgar todos
los días -comenta." Sin embargo, hacerlo
dentro de un corsé de la época de la Guerra
civil, de tres enaguas, una enorme falda de
algodón, y un chal fue una experiencia ecuestre
absolutamente distinta para ella: "Una no
puede doblarse por la cintura, lo cual hace que
subir y bajar del caballo sea algo difícil y,
además, hay que tratar de hacerlo como una dama.
Afortunadamente, mi personaje tiene algo de
marimacho, así que todo fue bien..."
Consciente
de las dificultades potenciales, el diseñador de
vestuario Marit Allen procuró crear vestidos
para la protagonista que fueran a un tiempo
femeninos y que posibilitaran el ejercicio
físico: "Sue Lee da muestras de tener un
sentido sorprendente de la simplicidad: son
prendas muy poco remilgadas, de líneas simples.
Pero se trata de una sencillez que debe ser
también muy femenina."
Para el
resto del reparto, mayoritariamente masculino, el
objetivo de Allen estaba en proporcionar a cada
actor su propio aspecto personal: "Ello
posibilita una especie de signo visual rápido
que ayuda al público a distinguir un personaje
de otro, al mismo tiempo que dice algo acerca de
quienes son esos jóvenes."
El enfoque
de Allen demostraba ser particularmente útil a
la hora de fijar los escenarios y los personajes
de la película, ya que como Schamus puntualiza:
"Cabalga con el Diablo no muestra la imagen
habitual de la Guerra civil con cuerpos de
ejército grises o azules fácilmente
identificables mientras se miden en los campos
del honor."
Pese a que
al público les puede parecer confeccionadas al
efecto, las camisas que visten los combatientes
de guerrillas de la película, los Bushwhackers
confederados, llevan prendas de escrupulosa
autenticidad histórica. Las camisas, que en
realidad eran túnicas holgadas, a menudo
ceñidas al pantalón por la cintura, disponían
de grandes bolsillos en la parte frontal para que
los hombres pudieran guardar un número de balas
y armas suplementarias.
"Las
camisas eran pintorescas; reflejaban la
extravagancia de los jinetes confederados"
-opina Allen-. "Raramente vestían uniformes
militares dado que lo suyo no era la disciplina.
Los Bushwhackers se expresaban a sí mismos a
través de su modo de vestir."
El
diseñador de producción Mark Friedberg veía
Cabalga con el Diablocomo "una historia
épica narrada desde una posición personal. Ang
tenía una gran visión de toda la película, y
quería que cada centavo se notara en la
pantalla." Habiendo colaborado anteriormente
con Lee en LA TORMENTA DE HIELO, Friedberg
consiguió crear, una vez más, una apariencia
bella, espléndida para los cuantiosos
escenarios, tanto interiores como exteriores, de
la producción, al mismo tiempo que mantenía una
precisión histórica escrupulosa.
Friedberg
observa: "Ang no es de esos directores que
se conforma con rodar una escena desde un solo
ángulo ; por lo general, quiere que sus
escenarios tengan las cuatro paredes, de tal modo
que pueda beneficiarse de todas las
posibilidades."
Para
conseguir la autenticidad en el momento de crear
uno de los escenarios más importantes de la
película, el refugio subterráneo en forma de
cueva en que se ocultan los Bushwhackers durante
el invierno que va de 1862 a 1863, Friedberg
investigó los refugios subterráneos
confederados en el asedio de Vicksburg.
El interior
del refugio subterráneo se construyó en un
estudio de sonido del centro de Kansas City, y se
aisló con espuma pintada. Sin embargo, el plató
presentaba problemas por insuficiencia de aire
acondicionado y por la abundancia de dificultades
con el sonido, lo que posibilitó que los actores
experimentaran algo de la claustrofobia que los
Bushwhackers debieron padecer realmente.
Wright
recuerda: "Todo contribuía a inculcarnos un
sentido de realidad. Se podía tener la
impresión de que el lugar era auténtico, dado
que el refugio no presentaba en absoluto un
aspecto hollywoodiano. Estábamos todos apiñados
en su interior, lo que, metidos en nuestro papel,
nos generaba realmente la sensación de
precariedad y peligro."
El rodaje
de Cabalga con el Diablo empezó el 25 de marzo
de 1998.
Las
primeras semanas presentaron problemas de tiempo
y clima. El calor, que vino a sumarse a las 16
horas de trabajo diario, pudo con Maguire en más
de una ocasión; sin embargo siguió adelante.
"Realmente me puso a prueba" - admite.
Lee,
irónicamente, empezó a referirse a las
localizaciones como "La Tormenta de
Barro" (haciendo un juego de palabras con el
título de su película LA TORMENTA DE HIELO)
debido a las primaveras húmedas tan comunes en
el centro de los EE.UU. Además, la furia de El
Niño llegó ha complicar considerablemente el
acceso a algunas de las más remotas
localizaciones de la producción.
Afortunadamente,
los realizadores, el equipo técnico, y los
actores habían estado cuajando como equipo
("igual que los Lakers en los 80, o los
Chicago Bulls en los 90" -opina Maguire)
durante algún tiempo, particularmente desde las
labores de preproducción y en el campo de
entrenamiento." "Diez tipos, armados y
a caballo" -ríe Baker-. "Demasiada
testosterona."
Los
actores, propiamente, habían aprendido a
respetar la labor y el método de trabajar de los
otros. Jewel quedó impresionada en particular
por la "energía de Tobey: realmente, ponía
toda la carne en el asador."
Devolviendo
el cumplido, Maguire cree que su oponente
femenina "se abrió por completo. Estoy en
verdad orgulloso de su trabajo."
Ulrich se
lo pasó bien trabajando con sus compañeros de
reparto, y en cuanto a Jewel dice: "Ignoro
si tiene pensado actuar de nuevo, pero creo que
hizo una gran labor en un papel verdaderamente
intenso."
Jewel
responde: "Skeet me ha apoyado sinceramente;
todos los chicos lo han hecho, y han sido muy
pacientes también."
La
totalidad de los actores, y no tan sólo los
primerizos, depositaron su confianza en el
director para que les hiciera de guía, y no se
decepcionaron. Baker observa: "Ang no se iba
por las ramas. Tenía una idea bien definida y
sólida acerca de lo que quería. Era muy
directo, y tenía gran capacidad para
comunicarse."
"Es
muy preciso con su labor" -añade Maguire-.
"Quiere evitar a toda costa lo
típico."
Wright
destaca: "Su manera de abordar la dirección
de actores es muy sutil. Es decir, está ese
apretón de manos y esas modificaciones sutiles
que son como si te despertaran de golpe y te
hicieran hacer un giro de 180 grados. Ayuda
mucho; es muy generoso y muy sabio."
Jewel está
de acuerdo; alaba al director considerándolo
"amable, paciente, y alentador. Ang me
ayudó a mostrarme con naturalidad."
Ulrich
considera a Lee "un gran director. Es muy
emocionante trabajar para él y, de hecho, te da
mucha libertad de diferentes maneras."
Cabalga con el Diablo es la
sexta colaboración de Schamus con Lee.
Reflexionando acerca de esa asociación creativa
de ambos, dice: "Una de las cosas
importantes que se derivan de trabajar con Ang
desde el mismo principio es el poder verle crecer
metódicamente como director. Ahora está
capacitado para trabajar en una escala mucho
mayor, con una paleta de colores y recursos de
mayor amplitud y variedad. Éste ha sido, con
mucho, el mayor film que hayamos afrontado ambos
y, sin embargo, por extraño que parezca, se ha
producido esa misma clase de familiaridad que
sentimos en nuestra primera película debido a la
elección del reparto y del equipo técnico.
Sin
embargo, la buena disposición de cada uno de
nosotros se puso en verdad a prueba en la más
importante y ardua secuencia de Cabalga con el
Diablo. En ella, varios de los personajes del
film aparecen en el escenario más cruento de un
día histórico lleno de violencia e histeria.
Comandados por William Quantrill, cuya biografía
figuraba en la lista de lecturas obligatorias
para los actores en el campo de entrenamiento, un
grupo de bandoleros asaltó e incendió la ciudad
de Lawrence, en Kansas, a primera hora de la
mañana del viernes, 21 de agosto de 1863. (Hay
mayor información sobre la "Masacre de
Lawrence" en la sección de estas Notas de
producción titulada La mañana más sombría).
En el
contexto de Cabalga con el Diablo, Schamus veía
el ataque a Lawrence como el hecho que ocasionaba
"el momento de crisis moral en nuestros
personajes protagonistas. ¿Estaban dispuestos a
morir por sus creencias?"
La
localización que se empleó para la secuencia
fue la ciudad de Pattonsburg, en Misuri. La que
antaño fuera próspera ciudad, había sido
físicamente reubicada, unos pocos años antes,
en un terreno de mayor altitud, tras una
inundación devastadora. El productor de Cabalga
con el Diablo, Robert F. Colesberry, trabajó
estrechamente con las comisiones
cinematográficas locales para convencer a los
funcionarios del Estado y del Gobierno federal
con objeto de que permitieran a los realizadores
hacer uso de la ciudad vieja de Pattonsburg, que
estaba presentando el aspecto de una ciudad
fantasma.
Al poder
rodar en la ciudad abandonada, los realizadores
pudieron ahorrar varios millones de dólares. Con
la ayuda de mano de obra local, el equipo
técnico construyó escenarios y alzó fachadas
falsas que arderían durante el rodaje de la
secuencia. La Agencia para el control de
emergencias federal (Federal Emergency Management
Agency - FEMA) había planeado demoler la ciudad,
sin embargo, los realizadores y el equipo
técnico serían los que ahora harían el trabajo
en su lugar.
Bajo la
supervisión del diseñador de producción Mark
Friedberg y del director artístico Steve Arnold,
los obreros hicieron retroceder el reloj quitando
118 postes telefónicos de la ciudad y empleando
más de 500 camiones cargados con tierra para
cubrir el asfalto y el hormigón aún existentes.
De otro lado, se reclutaron más de 140 extras
procedentes de la nueva Pattonsburg y de
comunidades vecinas para que encarnaran a los
ciudadanos de Lawrence, y se trajeron más de 200
extras especializados en revivir la Guerra civil
para que aportaran su gran representación de
historia viva en el rodaje de la secuencia.
El veterano
especialista en efectos especiales Allen Hall fue
el responsable de coordinar el fuego de muchos de
los edificios. Hall practicó lo que llama un
"incendio controlado", que consiste en
la apertura lenta de las válvulas de los
mecheros de gas, lo cual dispara llamaradas hacia
las ventanas de los edificios que se está
haciendo que ardan. Para el fuego principal, Hall
fumigaba con gasoil a presión sobre el propano
que ardía.
Se
adoptaron medidas de seguridad: Hall disponía
durante todo el tiempo en el plató de 15
profesionales en efectos especiales y de 15
bomberos. Además, recuerda Hall, "cada uno
de los edificios estaba equipado con una manguera
de casi dos centímetros cargada con agua. La
clave de nuestro trabajo es hacer la labor con
seguridad."
Gracias a
las precauciones y a una planificación esmerada,
nadie resultó herido durante el rodaje de la
secuencia que precisamente mostraba el daño que
se causó a tantas personas.
Lee
puntualiza que la planificación y ejecución de
la secuencia causó una amplia gama de emociones:
"La gente de Pattonsburg contribuyó a
construir los escenarios sobre sus antiguos
hogares durante tres o cuatro meses, luego fueron
extras, y luego vieron como ardía su vieja
ciudad. Los hombres encarnaron a aquellos que
fueron asesinados, las mujeres a aquellas que
intentaron salvarlos. La experiencia entera fue
muy emotiva y al mismo tiempo muy surreal; se
trataba de algo que sólo podía haber ocurrido
mientras se hace un film."
Otro
proceso bien propio de la realización de una
película fue el rodaje de algunas escenas
aparte. Para Cabalga con el Diablo ello
significó rodar las escenas de la boda y de la
recepción que abrían la película...al final
del rodaje. Esto se hizo por dos motivos; el
primero: rodar unas reuniones sociales a
principios de verano aumentaba la sensación
festiva, luminosa de las escenas. Lee reflexiona:
"Se trata de una introducción a la sociedad
que existía antes de la Guerra civil, antes de
que el Infierno se desatara."
Y el
segundo motivo? "La continuidad en el pelo
del rostro" -confía Schamus-.
"Nuestros Bushwhackers llevaban sus cabellos
largos y lucían una gran variedad de barbas.
Antes que adherir a nuestros actores mostachos y
ponerles pelucas cada mañana, dejamos
sencillamente que les creciera el cabello durante
la preproducción. Luego, al final del rodaje,
les aseamos!"
El rodaje
principal de Cabalga con el Diablo se ultimó a
principios de julio de 1998.
El
director reflexiona: "Por encima de todo,
hacer la película fue una experiencia laboral
muy gratificante; particularmente, con respecto
al entusiasmo local de Kansas y Misuri, y en
cuanto a la entrega de los jóvenes actores con
los que tuve la ocasión de trabajar."
En suma,
Ang Lee ve Cabalga con el Diablo "no
simplemente como una película de guerra. Habla
preferentemente del amor y la amistad que
devienen durante una guerra. La película es al
mismo tiempo espectacular e íntima, épica y
doméstica."
James
Schamus añade: "Una de las cosas
interesantes de esta película, que la diferencia
de otras con trasfondo bélico, es que no sugiere
que uno se hace maduro por el hecho de salir y
matar a un montón de personas. Cabalga con el
Diablo, de hecho, dice que se madura cuando se
asumen relaciones de adulto, sean éstas lazos de
amistad o románticos."
Fuente:
Lauren Films
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principal de Cabalga con el Diablo
Imágenes
y notas acerca de Cabalga con el Diablo -
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