LA BUTACA
Revista de Cine
 
   
    APUNTA TU CORREO

Cada semana los
últimos estrenos de cine

 

CABALGA CON EL DIABLO (RIDE WITH THE DEVIL)


cartel

Comprar DVD de esta película

Dirección: Ang Lee.
País:
USA.
Año: 1999.
Duración: 138 min.
Interpretación: Skeet Ulrich (Jack Bull Chiles), Tobey Maguire (Jake Roedel), Jewel Kilcher (Sue Lee Shelley), Jeffrey Wright (Daniel Holt), Simon Baker (George Clyde), Jonathan Rhys-Meyers (Pitt Mackeson), James Caviezel (Black John), Tom Guiry (Riley Crawford), Tom Wilkinson (Orton Brown).
Guión: James Schamus; basado en la novela "Woe to live on" de Daniel Woodrell.
Producción: James Schamus, Ted Hope y Robert F. Colesberry.
Música: Mychael Danna.
Fotografía:
Frederick Elmes.
Montaje: Tim Squyres.
Dirección artística: Steve Arnold.
Vestuario: Marit Allen.
Dirección de producción: Christopher Bromley.

NOTAS DE PRODUCCIÓN
© 1999 Good Machine International Inc.

Cuando América afrontó su propia Guerra civil en 1861, los jóvenes que crecían en las regiones de Kansas y Misuri se vieron obligados a hacerse hombres prácticamente de la noche a la mañana. La pérdida de su inocencia fue una de las primeras y más evidentes desgracias de aquella conflagración.

Al meditar sobre aquella pérdida, Daniel Woodrell, oriundo de Misuri, escribió su novela sobre la Guerra civil en 1987: Woe to Live On (publicada por Henry Holt and Co.). La novela tiene su origen en una de las tres partes ("I Have Been Found in History Books") en que se dividía una historia corta que el propio autor escribió en 1983 y que publicó en The Missouri Review. Las imágenes de las noticias televisivas de nuestros días acerca de niños de otras partes del mundo blandiendo armas automáticas le recordó a Woodrell los jóvenes Bushwhackers (viniendo el nombre de los lugares donde se ocultaban: en los arbustos -Bush : arbusto en inglés-) cuyas trayectorias personales había estudiado en la Universidad de Kansas: "Luchaban sin normas específicas."

Woodrell afirma: "El periodo de la historia que comprende la Guerra civil tiene resonancia en Vietnam (donde Woodrell estuvo haciendo parte del servicio militar), Bosnia y Nicaragua. Se trataba literalmente de una lucha de vecino contra vecino y, a menudo, incluso de familiar contra familiar."

Dado que la historia de su familia se sitúa en Misuri, y que estuvo viviendo un tiempo en Kansas, Woodrell se sintió motivado a escribir sobre la guerra de guerrillas que asoló ambos estados en las proximidades de la frontera que los separaba. "La devastación fue enorme. La guerra, de hecho, empezó antes de que se declara oficialmente, y todavía hubo batidas de resentidos durante más de una década después de su culminación. No se trataba de nada abstracto, ni de un ejército venido de un estado lejano, se trataba de aquel chico de allá abajo del camino," -nos explica.

En tanto investigaba nuevamente la época, Woodrell se sorprendió al descubrir que había hombres negros que cabalgaron junto a bandoleros sudistas en varias ocasiones. "Estos hombres habían tomado efectivamente las armas por motivos de amistad, pero una vez que la causa más importante de la conflagración se hizo esencial para sus vidas, se dieron cuenta de que no estaban luchando por sus intereses en realidad." -comenta.

Woodrell también estaba fascinado por las contradicciones de las experiencias de los jóvenes, o por la ausencia de éstas últimas: "Quería adentrarme en la humanidad de todo lo concerniente. En aquella época, no era extraño que un hombre fuera capitán de caballería y hubiera participado en actos atroces ya a la edad de 25 años, y, sin embargo, ser aún virgen. Este concepto de permanecer en guerra durante tres o cuatro años, y no haber besado nunca una chica...para mi, humaniza a los pobres muchachos."

La humanidad de las personas ha sido siempre el factor más importante para el director Ang Lee, cuyas películas comprenden épocas y lugares muy distintos pero que siempre han diseccionado con precisión la naturaleza humana de los personajes. Lee procuró aplicar su reconocida capacidad como director cinematográfico para narrar una historia en un género distinto a los que había explorado hasta el momento. Anne Carey, productora asociada de Cabalga con el Diablo, había leído y disfrutado la novela de Woodrell años atrás. Recordándola, reparó en las grandes posibilidades que encerraba para generar un curioso maridaje entre tema y realizador; y le pasó un ejemplar a Lee. El director reaccionó inmediatamente: "Podía ver la película en mi cabeza a medida que leía el libro. Era sobrecogedor: jóvenes haciéndose mayores en el peor de los tiempos de la historia de Norteamérica. Me gustó el tema de la autoemancipación."

Ciertamente, el material se reveló como algo distinto para un director, y equipo de realización, siempre a la búsqueda de un nuevo desafío cinematográfico. James Schamus, guionista y productor de Cabalga con el Diablo, recuerda: "Cuando estábamos haciendo SENTIDO Y SENSIBILIDAD, la película que dirigió Lee en 1995, hubo un momento en que Ang se giró y me dijo ' Sabes? un día me gustaría hacer una película en que los personajes llevaran las uñas sucias.'. Y no se puede negar que hay un montón de ellas en el libro de Daniel."

Sin embargo, las "uñas sucias" tuvieron que esperar un poco más de tiempo, dado que el equipo de realización de Lee, Schamus, y el productor Ted Hope estaban ya trabajando en la preparación de la siguiente película del director tras SENTIDO Y SENSIBILIDAD; se trataba de THE ICE STORM (LA TORMENTA DE HIELO, 1997). Pero los engranajes empezaron a girar para Cabalga con el Diablo en lo que había de convertirse en la empresa más ambiciosa del grupo hasta la fecha.

Aún así, hace notar Schamus, "creo que esto es lo importante en las películas de Ang -sin reparar en dónde se desarrollan o el idioma que se usa- : que hablan de personas relacionándose las unas con las otras."

Lee expresa: "Siempre me interesan las cosas que cambian, el cambio de la sociedad, y cómo la gente reacciona a la naturaleza cambiante de la vida."

Como en ocasiones anteriores. el productor Schamus logró trabajar como guionista. Igual que Woodrell, cree que todo en este mundo es motivo sobrado de inspiración: "Vivimos un tiempo en donde este tipo de guerra civil ocurre a diario."

Por otro lado, Schamus confiesa que, desde un punto de vista práctico, "aproximadamente la mitad del trabajo del guionista consistió simplemente en transcribir lo que Woodrell ya había escrito." Como guionista y productor, Schamus se mantuvo en contacto con el escritor -una cortesía que no siempre se practica en el proceso cinematográfico-. Woodrell admite que se siente "realmente afortunado. Es como si un sueño se hubiera puesta en marcha para mí."

Pese a que Schamus adoptó un enfoque más ceñidamente "narrativo" que Woodrell, el primero considera que la novela resulta a la vez intensamente literaria y totalmente cinematográfica en lo referido al modo en que el autor imagina los hechos, los personajes, y el lenguaje de la época."

El lenguaje también fue un factor para el título de la película, hace notar Hope: "Un ejecutivo del estudio nos dijo: 'No me estoy gastando millones de dólares en una película que tenga Woe (lamento tipo Ay!) en el título.' " Así que, considerando las distintas necesidades del medio, la novela Woe to Live On pasó a ser la película Cabalga con el Diablo.

Debido al hecho de que la historia acontece en Kansas y Misuri, no había lugar a dudas para los realizadores en cuanto a que Cabalga con el Diablodebía rodarse en aquellos territorios. Lee afirma que esto era del todo necesario "para ser fieles al espíritu de la narración de Daniel Woodrell."

Con el guión de Cabalga con el Diablo de Schamus (y con todo el trabajo de postproducción del equipo para LA TORMENTA DE HIELO) ahora finalizado, los realizadores empezaron la preproducción activamente. Trabajando estrechamente con Kansas City, el Missouri Film Commission, el Kansas Film Comission, y el Missouri State Film Commision, se consiguieron en torno de una docena de localizaciones a través de Kansas y Misuri. Cabalga con el Diablo se convirtió en la mayor producción que jamás se halla filmado en la región.

El proyecto ofreció una enorme cantidad de papeles para gran número de actores; y fue inmediato el interés que despertó en muchas de las jóvenes estrellas emergentes de la industria -particularmente en cuanto al papel esencial de Jake Roedel, que Woodrell describe como alguien "joven e impresionable. Está constantemente tratando de saber quién es."

Sin embargo, los realizadores tomaron partido por su primera elección, finalmente: Tobey Maguire, para que encarnara el joven inmigrante alemán que se ve en medio de la conflagración bélica, y quien ya protagonizara LA TORMENTA DE HIELO para ellos.

Lee nos explica: "El papel que Tobey interpreta es el del más desvalido: puede que sea un espectador pasivo, pero uno todavía está de su parte. Tobey tiene un talento poco frecuente. Cree en lo que hace, y su rostro te arrastra."

Hope comenta: "Tobey, tanto si es el personaje, el actor o la persona, conserva mucha de su inocencia, y al mismo tiempo podemos identificarnos con él mientras va perdiendo ese candor."

Ansioso por trabajar nuevamente con Ang Lee, el joven actor asumió el papel, lo que, admite, "era en verdad todo un reto. Esto está más allá que cualquier película que haya hecho: físicamente exigía mucho. Tanto el guión como mi personaje presentan una gran riqueza."

Para el papel de Jack Bull Chiles, el hijo de un adinerado terrateniente con plantaciones, y el mejor amigo de Jake desde la infancia, Lee eligió a Skeet Ulrich.

Ulrich respondió al personaje inmediatamente: "Es romántico, amante de la acción, sus emociones arrasan...Iría a verlo aunque no le encarnara!"

Schamus ve a Ulrich como "una estrella cinematográfica en todos los sentidos de la palabra, pero lo más importante de todo es que es un actor, y se toma su oficio con gran seriedad. Aporta al personaje sentido de lo romántico, una energía muy natural, y un innato porte aristocrático."

El actor también aportó al personaje su simpatía por los caballos, lo cual, ciertamente, contribuyó a tener metidos un pie (o los dos) en el proceso de selección del reparto. Schamus se maravilla: "montaba y desmontaba de los caballos con la facilidad con que se llama un taxi." Y Lee añade: "Es un gran jinete, y resulta imponente encima de los caballos; se desliza. También es un gran actor."

Por su lado, Ulrich no hace gran alarde de sus capacidades ecuestres: "Nunca reclamaría ser considerado un jinete", pero puntualiza que se sintió fuertemente arrastrado por el proyecto porque dramatiza "un momento determinante para los Estados Unidos; además, yo me crié en el Sur, donde aún decimos 'los yanquis del Norte.' Mi esposa y yo vivimos en una granja de Virginia que fue construida en 1851."

Simon Baker procede de mucho más lejos; el actor australiano, recientemente instalado en los EE.UU., se sintió atraído por la perspectiva de encarnar a un aristócrata del Sur que se ha convertido en un Bushwhacker: "Me estimuló la idea de tener que informarme acerca de lo que estaba pasando históricamente en aquel entonces. George Clyde se siente arrebatado por una imagen romántica de él mismo como Bushwhacker que cabalga a caballo a través de la maleza, pero en realidad no sabe quién es."

Además de querer dar vida a un personaje histórico muy americano, Baker es un admirador del trabajo de Ang Lee. El actor destaca "el nivel de sutileza de Lee en sus otros filmes, y su atención por el detalle. Al saber que Ang dirigía esto, supe que no iba a centrarse en los temas más convencionales, sino que iba a meterse de lleno en ellos."

Un modo de abordar los temas dramáticos convencionales fue a través del personaje de Daniel Holt, el esclavo liberto que lucha junto con su amigo y anterior propietario George Clyde. Baker hace hincapié: "George y Holt se han jurado fidelidad. Han crecido juntos; sin embargo, empiezan pronto a darse cuenta de que ya no tienen mucho en común."

James Schamus señala: "Creo que habrá un cierto grado de sorpresa cuando el público se encuentre con un negro luchando en el bando de los sudistas, lo cual, aunque extraño, sucedió realmente en varias ocasiones."

Para este papel fundamental, los realizadores contrataron a Jeffrey Wright, ganador de un Tony. El actor se sumergió absolutamente en su personaje. Schamus tomó nota de la atención que Wright "dedicó seriamente en cuanto al lenguaje y presencia física de alguien que hubiera estado en el lugar de Holt. Empleó aquellos extremos como parte de su ejercitación como actor."

Wright puntualiza que "Holt queda atrapado en una situación que está más allá de su control, y acaba por actuar de acuerdo con la lealtad para con su amigo George Clyde. A través de esa amistad, acabará el viaje en el mismísimo ojo del huracán. En otro orden de cosas, dado que el personaje de Jake es un desarraigado debido a su procedencia, y que mi personaje también lo es, existe una afinidad implícita en esa relación.

El mismo Holt, hombre de pocas palabras, resulta alguien lacónico durante una buena parte de la película: "El personaje de Holt habría tenido que vigilar cuidadosamente cada una de las palabras que pronunciaba" en la situación dramatizada de la película, opina Schamus. Sin embargo, es entonces que cuando empieza a hacerse notar como uno de los personajes principales. "Es el cohéroe de la película cuando ésta toca a su final" - informa Schamus.

Durante el proceso de elaboración del guión, Schamus se dio cuenta de que "el habla de esclavo de Holt no podía ser exageradamente diferente del corpus lingüístico del resto de la película, de lo contrario, hubiera podido sonar a algo espantosamente estereotipado, sustituyendo el contenido de sus palabras con el sonido de su pronunciación. Jeffrey demostró ser de gran ayuda para Ang y para mi mismo en la creación de su personaje y del lenguaje de éste."

El último papel por completar en cuanto a los principales protagonistas era el femenino. Para encarnar a Sue Lee Shelley, una llama fulgente en las vidas de los Bushwhackers, el director de reparto Avy Kaufman había sugerido la cantante y letrista Jewel; pero la estrella del pop se encontraba en plena gira mundial. No obstante, a los realizadores les gustó la idea, y después de un par de meses, pillaron a Jewel durante la gira.

Ang Lee recuerda: "Me encontré con Jewel y me impresionó al instante. Sabía que sería arriesgado incorporar al reparto una actriz novel, pero me gustaba la idea de introducir un rostro nuevo. Físicamente, encajaba con el papel. Y más importante aún: le aportaba honestidad y ausencia de pretensiones, lo cual concuerda mucho con su personaje. Creo que sus primeros años criándose en Alaska y luchando por el éxito han contribuido en el personaje con una calidad genuina que una actriz experimentada no hubiera podido ofrecer.

Se da la circunstancia de que Jewel había estado buscando un papel cinematográfico, con tal de que éste pusiera a prueba sus capacidades: "Había querido asegurar que mi carrera musical fuera sólida antes de aventurarme en otros terrenos. Creo que fui afortunada al lograr hacerme rogar para mi primer papel; y éste era un guión muy bueno: no es frecuente que se muestre el lado humano de la Guerra civil norteamericana. Se trata de un drama muy intenso, y mi papel era todo un reto. Si no me siento suficientemente puesta a prueba, me siento sólo medio viva. Pero quise empezar con esto. Sue Lee es muy inteligente, y más moderna de lo que creeríamos que era lo normal en aquella época; algo que me pareció fascinante.

Y añade: "Me crié de un modo parecido al de Sue Lee. Crecí trabajando en el campo, con mucho trabajo físico. Siempre he sido tenaz. Pero Sue Lee es muy sociable e intrépida, y yo soy un poco más tímida."

Sin embargo, Schamus cree que "Jewel es fuerte, amable, inteligente, y muy independiente: todo lo que es Sue Lee."

Mientras se estaba reclutando a los actores, el trabajo de preproducción había seguido su camino con rapidez. Para conseguir una apariencia realista de la época de la Guerra civil, Lee y los productores habían reunido un equipo de producción de primer orden. El director estaría una vez más dirigiendo una película con unos personajes y un tipo de historia muy distintos de lo que tenía que ver con su infancia en Taiwan. Igual que en su última película, se hizo evidente la necesidad de una dedicación continuada para expresar e iluminar una época y lugar específicos. De igual modo que la Inglaterra de Jane Austen (en SENTIDO Y SENSIBILIDAD) y que los suburbios de la década de los años 70 (en LA TORMENTA DE HIELO), esta página a gran escala de la historia americana de los años 60 del siglo pasado requeriría, si cabe, mayor atención en su planificación y trabajo duro.

Los realizadores se esforzaron por garantizar la máxima dedicación a los detalles. Hope precisa: "No se trataba de verosimilitud, sino de crear un mundo para que los actores vivieran en él realmente."

Con objeto de captar los trágicos y deshumanizadores efectos que la guerra ocasionó en los jóvenes que lucharon, se les pidió a los actores protagonistas que estuvieran tres semanas en un campo de entrenamiento para reclutas en donde practicaron intensamente la equitación ('la principal actividad de cada día' - dice Schamus), y el manejo de armas; ensayaron, asistieron a seminarios de historia, y ejercitaron los dialectos. Los productores también programaron varias comidas propias de la época (bacon salado y galletas, entre otras delicias culinarias)

Las sesiones de manejo de armas consistieron primeramente en que los actores dispararan con cargas de fogueo, para más tarde pasar al campo de tiro...con munición auténtica. En la película se emplearon más de 250 reproducciones de pistolas de pólvora explosiva propias de la Guerra civil, y los actores acabaron por ser unos expertos en su manejo y mantenimiento.

Baker comenta: "Al realizar todo este entrenamiento en comunidad, se creó un lazo entre nosotros. Durante el tiempo de los ensayos, Ang se sentaba con nosotros por separado, y hablamos sobre nuestros respectivos personajes y sobre sus distintos trayectos vitales."

Por otro lado, se les pidió a los actores que hicieran una serie de lecturas con objeto de ayudarles a entender mejor el contexto histórico. Los volúmenes indicados fueron Been In The Storm So Long de Leon F. Litwack, erudito estudio sobre la esclavitud, The Red Badge of Courage de Stephen Crane, Waverly de Sir Walter Scott, novela de caballería muy popular entre los hombres sudistas de la época, Narrative de Frederick Douglass, The Adventures of Huckelberry Finn de Mark Twain, y The Devil Knows How To Ride de Edward E. Leslie, una biografía del famoso Buschwhacker confederado William Quantrill.

Jewel hizo uso de sus propios instintos creativos para la preparación de su personaje: "Cuando canto, hallo la fuerza en una emoción. Así que, cuando atendí el guión, sencillamente empecé a cantar las líneas. Ello me dio la clave con respecto a lo que le estaba pasando exactamente al personaje. También escribí un par de canciones desde la perspectiva de Sue Lee." Más tarde, Jewel escribió e interpretó una canción ("What 's Simple Is True") que se escucha durante los créditos finales de la película, pero en el momento en que se metió de lleno el personaje, optó por mantener en privado las canciones que escribió durante la preproducción.

Mientras tanto, algunos de los actores se metieron en el personaje por procedimientos tan extremos como renunciar a bañarse o afeitarse, facilitándoles esto el sentirse, y oler, como los Buschwhackers, con toda probabilidad, se sentían y olían. Ulrich informa: "Era algo extremadamente desagradable; no hacía falta llegar tan lejos."

"Afortunadamente -dice Hope-, no tardaron mucho en darse cuenta; nuestros actores volvieron pronto al hábito de tomar un baño."

La protagonista femenina disponía de mayores y más completas facilidades para la ocasión. Cabalgar le resultaba fácil a Jewel, puesto que había estado montando caballos desde que tenía tres años. "Ojalá hubiera podido cabalgar todos los días -comenta." Sin embargo, hacerlo dentro de un corsé de la época de la Guerra civil, de tres enaguas, una enorme falda de algodón, y un chal fue una experiencia ecuestre absolutamente distinta para ella: "Una no puede doblarse por la cintura, lo cual hace que subir y bajar del caballo sea algo difícil y, además, hay que tratar de hacerlo como una dama. Afortunadamente, mi personaje tiene algo de marimacho, así que todo fue bien..."

Consciente de las dificultades potenciales, el diseñador de vestuario Marit Allen procuró crear vestidos para la protagonista que fueran a un tiempo femeninos y que posibilitaran el ejercicio físico: "Sue Lee da muestras de tener un sentido sorprendente de la simplicidad: son prendas muy poco remilgadas, de líneas simples. Pero se trata de una sencillez que debe ser también muy femenina."

Para el resto del reparto, mayoritariamente masculino, el objetivo de Allen estaba en proporcionar a cada actor su propio aspecto personal: "Ello posibilita una especie de signo visual rápido que ayuda al público a distinguir un personaje de otro, al mismo tiempo que dice algo acerca de quienes son esos jóvenes."

El enfoque de Allen demostraba ser particularmente útil a la hora de fijar los escenarios y los personajes de la película, ya que como Schamus puntualiza: "Cabalga con el Diablo no muestra la imagen habitual de la Guerra civil con cuerpos de ejército grises o azules fácilmente identificables mientras se miden en los campos del honor."

Pese a que al público les puede parecer confeccionadas al efecto, las camisas que visten los combatientes de guerrillas de la película, los Bushwhackers confederados, llevan prendas de escrupulosa autenticidad histórica. Las camisas, que en realidad eran túnicas holgadas, a menudo ceñidas al pantalón por la cintura, disponían de grandes bolsillos en la parte frontal para que los hombres pudieran guardar un número de balas y armas suplementarias.

"Las camisas eran pintorescas; reflejaban la extravagancia de los jinetes confederados" -opina Allen-. "Raramente vestían uniformes militares dado que lo suyo no era la disciplina. Los Bushwhackers se expresaban a sí mismos a través de su modo de vestir."

El diseñador de producción Mark Friedberg veía Cabalga con el Diablocomo "una historia épica narrada desde una posición personal. Ang tenía una gran visión de toda la película, y quería que cada centavo se notara en la pantalla." Habiendo colaborado anteriormente con Lee en LA TORMENTA DE HIELO, Friedberg consiguió crear, una vez más, una apariencia bella, espléndida para los cuantiosos escenarios, tanto interiores como exteriores, de la producción, al mismo tiempo que mantenía una precisión histórica escrupulosa.

Friedberg observa: "Ang no es de esos directores que se conforma con rodar una escena desde un solo ángulo ; por lo general, quiere que sus escenarios tengan las cuatro paredes, de tal modo que pueda beneficiarse de todas las posibilidades."

Para conseguir la autenticidad en el momento de crear uno de los escenarios más importantes de la película, el refugio subterráneo en forma de cueva en que se ocultan los Bushwhackers durante el invierno que va de 1862 a 1863, Friedberg investigó los refugios subterráneos confederados en el asedio de Vicksburg.

El interior del refugio subterráneo se construyó en un estudio de sonido del centro de Kansas City, y se aisló con espuma pintada. Sin embargo, el plató presentaba problemas por insuficiencia de aire acondicionado y por la abundancia de dificultades con el sonido, lo que posibilitó que los actores experimentaran algo de la claustrofobia que los Bushwhackers debieron padecer realmente.

Wright recuerda: "Todo contribuía a inculcarnos un sentido de realidad. Se podía tener la impresión de que el lugar era auténtico, dado que el refugio no presentaba en absoluto un aspecto hollywoodiano. Estábamos todos apiñados en su interior, lo que, metidos en nuestro papel, nos generaba realmente la sensación de precariedad y peligro."

El rodaje de Cabalga con el Diablo empezó el 25 de marzo de 1998.

Las primeras semanas presentaron problemas de tiempo y clima. El calor, que vino a sumarse a las 16 horas de trabajo diario, pudo con Maguire en más de una ocasión; sin embargo siguió adelante. "Realmente me puso a prueba" - admite.

Lee, irónicamente, empezó a referirse a las localizaciones como "La Tormenta de Barro" (haciendo un juego de palabras con el título de su película LA TORMENTA DE HIELO) debido a las primaveras húmedas tan comunes en el centro de los EE.UU. Además, la furia de El Niño llegó ha complicar considerablemente el acceso a algunas de las más remotas localizaciones de la producción.

Afortunadamente, los realizadores, el equipo técnico, y los actores habían estado cuajando como equipo ("igual que los Lakers en los 80, o los Chicago Bulls en los 90" -opina Maguire) durante algún tiempo, particularmente desde las labores de preproducción y en el campo de entrenamiento." "Diez tipos, armados y a caballo" -ríe Baker-. "Demasiada testosterona."

Los actores, propiamente, habían aprendido a respetar la labor y el método de trabajar de los otros. Jewel quedó impresionada en particular por la "energía de Tobey: realmente, ponía toda la carne en el asador."

Devolviendo el cumplido, Maguire cree que su oponente femenina "se abrió por completo. Estoy en verdad orgulloso de su trabajo."

Ulrich se lo pasó bien trabajando con sus compañeros de reparto, y en cuanto a Jewel dice: "Ignoro si tiene pensado actuar de nuevo, pero creo que hizo una gran labor en un papel verdaderamente intenso."

Jewel responde: "Skeet me ha apoyado sinceramente; todos los chicos lo han hecho, y han sido muy pacientes también."

La totalidad de los actores, y no tan sólo los primerizos, depositaron su confianza en el director para que les hiciera de guía, y no se decepcionaron. Baker observa: "Ang no se iba por las ramas. Tenía una idea bien definida y sólida acerca de lo que quería. Era muy directo, y tenía gran capacidad para comunicarse."

"Es muy preciso con su labor" -añade Maguire-. "Quiere evitar a toda costa lo típico."

Wright destaca: "Su manera de abordar la dirección de actores es muy sutil. Es decir, está ese apretón de manos y esas modificaciones sutiles que son como si te despertaran de golpe y te hicieran hacer un giro de 180 grados. Ayuda mucho; es muy generoso y muy sabio."

Jewel está de acuerdo; alaba al director considerándolo "amable, paciente, y alentador. Ang me ayudó a mostrarme con naturalidad."

Ulrich considera a Lee "un gran director. Es muy emocionante trabajar para él y, de hecho, te da mucha libertad de diferentes maneras."

Cabalga con el Diablo es la sexta colaboración de Schamus con Lee. Reflexionando acerca de esa asociación creativa de ambos, dice: "Una de las cosas importantes que se derivan de trabajar con Ang desde el mismo principio es el poder verle crecer metódicamente como director. Ahora está capacitado para trabajar en una escala mucho mayor, con una paleta de colores y recursos de mayor amplitud y variedad. Éste ha sido, con mucho, el mayor film que hayamos afrontado ambos y, sin embargo, por extraño que parezca, se ha producido esa misma clase de familiaridad que sentimos en nuestra primera película debido a la elección del reparto y del equipo técnico.

Sin embargo, la buena disposición de cada uno de nosotros se puso en verdad a prueba en la más importante y ardua secuencia de Cabalga con el Diablo. En ella, varios de los personajes del film aparecen en el escenario más cruento de un día histórico lleno de violencia e histeria. Comandados por William Quantrill, cuya biografía figuraba en la lista de lecturas obligatorias para los actores en el campo de entrenamiento, un grupo de bandoleros asaltó e incendió la ciudad de Lawrence, en Kansas, a primera hora de la mañana del viernes, 21 de agosto de 1863. (Hay mayor información sobre la "Masacre de Lawrence" en la sección de estas Notas de producción titulada La mañana más sombría).

En el contexto de Cabalga con el Diablo, Schamus veía el ataque a Lawrence como el hecho que ocasionaba "el momento de crisis moral en nuestros personajes protagonistas. ¿Estaban dispuestos a morir por sus creencias?"

La localización que se empleó para la secuencia fue la ciudad de Pattonsburg, en Misuri. La que antaño fuera próspera ciudad, había sido físicamente reubicada, unos pocos años antes, en un terreno de mayor altitud, tras una inundación devastadora. El productor de Cabalga con el Diablo, Robert F. Colesberry, trabajó estrechamente con las comisiones cinematográficas locales para convencer a los funcionarios del Estado y del Gobierno federal con objeto de que permitieran a los realizadores hacer uso de la ciudad vieja de Pattonsburg, que estaba presentando el aspecto de una ciudad fantasma.

Al poder rodar en la ciudad abandonada, los realizadores pudieron ahorrar varios millones de dólares. Con la ayuda de mano de obra local, el equipo técnico construyó escenarios y alzó fachadas falsas que arderían durante el rodaje de la secuencia. La Agencia para el control de emergencias federal (Federal Emergency Management Agency - FEMA) había planeado demoler la ciudad, sin embargo, los realizadores y el equipo técnico serían los que ahora harían el trabajo en su lugar.

Bajo la supervisión del diseñador de producción Mark Friedberg y del director artístico Steve Arnold, los obreros hicieron retroceder el reloj quitando 118 postes telefónicos de la ciudad y empleando más de 500 camiones cargados con tierra para cubrir el asfalto y el hormigón aún existentes. De otro lado, se reclutaron más de 140 extras procedentes de la nueva Pattonsburg y de comunidades vecinas para que encarnaran a los ciudadanos de Lawrence, y se trajeron más de 200 extras especializados en revivir la Guerra civil para que aportaran su gran representación de historia viva en el rodaje de la secuencia.

El veterano especialista en efectos especiales Allen Hall fue el responsable de coordinar el fuego de muchos de los edificios. Hall practicó lo que llama un "incendio controlado", que consiste en la apertura lenta de las válvulas de los mecheros de gas, lo cual dispara llamaradas hacia las ventanas de los edificios que se está haciendo que ardan. Para el fuego principal, Hall fumigaba con gasoil a presión sobre el propano que ardía.

Se adoptaron medidas de seguridad: Hall disponía durante todo el tiempo en el plató de 15 profesionales en efectos especiales y de 15 bomberos. Además, recuerda Hall, "cada uno de los edificios estaba equipado con una manguera de casi dos centímetros cargada con agua. La clave de nuestro trabajo es hacer la labor con seguridad."

Gracias a las precauciones y a una planificación esmerada, nadie resultó herido durante el rodaje de la secuencia que precisamente mostraba el daño que se causó a tantas personas.

Lee puntualiza que la planificación y ejecución de la secuencia causó una amplia gama de emociones: "La gente de Pattonsburg contribuyó a construir los escenarios sobre sus antiguos hogares durante tres o cuatro meses, luego fueron extras, y luego vieron como ardía su vieja ciudad. Los hombres encarnaron a aquellos que fueron asesinados, las mujeres a aquellas que intentaron salvarlos. La experiencia entera fue muy emotiva y al mismo tiempo muy surreal; se trataba de algo que sólo podía haber ocurrido mientras se hace un film."

Otro proceso bien propio de la realización de una película fue el rodaje de algunas escenas aparte. Para Cabalga con el Diablo ello significó rodar las escenas de la boda y de la recepción que abrían la película...al final del rodaje. Esto se hizo por dos motivos; el primero: rodar unas reuniones sociales a principios de verano aumentaba la sensación festiva, luminosa de las escenas. Lee reflexiona: "Se trata de una introducción a la sociedad que existía antes de la Guerra civil, antes de que el Infierno se desatara."

Y el segundo motivo? "La continuidad en el pelo del rostro" -confía Schamus-. "Nuestros Bushwhackers llevaban sus cabellos largos y lucían una gran variedad de barbas. Antes que adherir a nuestros actores mostachos y ponerles pelucas cada mañana, dejamos sencillamente que les creciera el cabello durante la preproducción. Luego, al final del rodaje, les aseamos!"

El rodaje principal de Cabalga con el Diablo se ultimó a principios de julio de 1998.

El director reflexiona: "Por encima de todo, hacer la película fue una experiencia laboral muy gratificante; particularmente, con respecto al entusiasmo local de Kansas y Misuri, y en cuanto a la entrega de los jóvenes actores con los que tuve la ocasión de trabajar."

En suma, Ang Lee ve Cabalga con el Diablo "no simplemente como una película de guerra. Habla preferentemente del amor y la amistad que devienen durante una guerra. La película es al mismo tiempo espectacular e íntima, épica y doméstica."

James Schamus añade: "Una de las cosas interesantes de esta película, que la diferencia de otras con trasfondo bélico, es que no sugiere que uno se hace maduro por el hecho de salir y matar a un montón de personas. Cabalga con el Diablo, de hecho, dice que se madura cuando se asumen relaciones de adulto, sean éstas lazos de amistad o románticos."

Fuente: Lauren Films


< Página principal de Cabalga con el Diablo

Imágenes y notas acerca de Cabalga con el Diablo - Copyright © 1999 Good Machine International Inc. Todos los derechos reservados.

estrenos | novedades | críticas | cartelera | preestrenos | vídeo y DVD | de compras
reportaje | especiales | carteles | buscar | afiliación | listas de cine
reseñas de un butaquero | quiénes somos | contacto

LA BUTACA
Revista de Cine online
La Butaca © 1999 Ángel Castillo Moreno. Valencia (España)
Prohibida su reproducción sin consentimiento expreso. Todos los derechos reservados.

 

Secciones

Estrenos
Críticas
Novedades
Cartelera
Preestrenos
Vídeo y DVD
De compras
Especiales
Reportajes
Carteles
Buscar
Afiliación
Listas de cine
Reseñas de
un Butaquero

Quiénes somos
Contacto
Añadir a Favoritos