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Dirección: Curtis
Hanson.
País: USA.
Año: 2000.
Duración: 112 min.
Interpretación: Michael
Douglas (Grady Tripp), Tobey Maguire (James
Leer), Frances McDormand (Sara Gaskell), Robert
Downey Jr. (Terry Crabtree), Katie Holmes (Hannah
Green), Richard Thomas (Walter Gaskell).
Guión: Steve
Kloves, basado en la novela de Michael Chabon.
Fotografía: Dante
Spinotti.
Montaje: Dede
Allen.
Música:
Christopher Young.
Diseño de producción: Jeannine
Oppewall.
Vestuario: Beatrix
Aruna Pasztor. |
CRÍTICA
por Huxley
Valoración:
    
Muchas cosas y apenas nada en casi dos
horas de transcurso de un guión que resulta
paradójico que trate sobre niños prodigio de la
escritura cuando lo que más falla en "Jóvenes
prodigiosos" es precisamente la
construcción de la historia. En pocas
ocasiones podrá el espectador ver una película
con mayor número de situaciones que acontecen
porque sí y que no conducen a nada. Y lo cierto
es que de eso se trata.
 Veamos: un autor en crisis, profesor
de literatura inglesa que ya entra en la
cincuentena (un Michael Douglas engordado diez kilos para
interpretar a Grady Tripp). Fue un joven prodigio
capaz de escribir una obra maestra que ahora
estudian alumnos en sus planes de curso, que le
sigue reportando prestigio entre otros escritores
(de ahí el personaje que interpreta Rip Torn) e incluso admiración
entre jóvenes colegialas (Katie
Holmes en su
papel de Hannah). Vive de la renta de una
brillantez pasada, pero ello también comporta
una pesada carga: lleva años intentando escribir
una segunda novela que la presión le impide no
sólo terminar, sino apenas desarrollar. La
presión del niño prodigio que una vez fue y
cuya genialidad se encuentra incapaz de superar
ahora, la presión del mercado que le pide una
segunda novela con la expectativa de igualar o
superar a la anterior, la presión de una vida
que llama a su puerta pero que se está perdiendo
entre paredes de madera, estanterías de libros y
cajas de folios en blanco o rellenos de lo que en
definitiva no son más que simples palabras. Es
decir: el joven escritor prodigio James Leer (Tobey
Maguire), el
editor Terry Crabtree (Robert
Downey Jr.) y
la amante Sara Gaskell (Frances
McDormand).
Porque con "Jóvenes prodigiosos" lo
que ha hecho Curtis Hanson ha sido filmar el mundo
interior del escritor bloqueado (Grady)
encarnando en una serie de personajes las
emociones del mismo y en una atolondrada
correría de situaciones el carrusel de ideas e
historias sin concluir de una novela que es su
propia vida. Una vida a la que, de forma paralela
a la novela que escribe, se ve incapaz de dar un
camino coherente ("falta de decisión",
como apunta acertadamente la joven Hannah). Una
novela escrita de la que si no sabemos más de
ella de forma explícita es precisamente porque
la misma se adivina discurriendo ante nuestros
ojos en la pantalla.
La moraleja está servida: el fin
último de la vida está en el amor, como indica
el título de la novela del joven prodigio James
Leer, Parade of love. Tripp será feliz con la
mujer a la que ama y el hijo de ambos, dejando
apartados y bienavenidos su recuerdo de joven
prodigio y la ambición del éxito que le espera,
en una reconciliación del pasado y del futuro
favorecida por la decisión de disfrutar del amor
del presente.
 Como punto de partida la idea resulta
muy sugerente, el desrrollo no cae en la
sensiblería salvo en apenas alguna concesión
(por ejemplo, hacia el final del metraje, toda la
escena del reconocimiento del público en el
auditorium) y lo cierto es que en sus partes la
película disfruta de excelentes componentes (una
factura técnica y unas interpretaciones
impecables), pero no cabe duda alguna de que
todo está cogido con alfileres al personaje y la
interpretación de Michael Douglas. Él
es toda la película, porque lo demás queda
simplemente en las buenas intenciones de lo que
en definitiva no pasa de ser una suave
comedia. Y es una pena que
"Jóvenes prodigiosos" se pierda en una
resolución que carece del encanto de hacer
entrar al espectador en el sentido de este
collage de sinsentidos, porque termina por
quedarse simplemente en esto último al caer en
la misma falta de decisión sobre la que trata de
construir su argumento, como un pez que se muerde
la cola.
Imágenes
de Jóvenes prodigiosos - Copyright © 2000
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Pictures. Todos los derechos reservados.
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